Reseña

Puro Veneno, de Quemacoches

Por Ernesto Gerez

Uno que se hace llamar Tomi el macho, comenta en el post del disco completo que subió el usuario Sembrando dolor a Youtube: “Qué gran disco, por fin algo nuevo de buen punk de por acá”. Suscribimos. Otro dice que “los de la banda son una manga de giles”, no le creemos; al menos no fueron tan giles como para guardarse los temazos de este disco, los de la esperada renovación del punk vernáculo. Y si lo son, si son unos giles de mierda, qué carajo nos importa, ¿no?

 

El disco metió 20 luquitas de reproducciones hasta el momento, y lo escuchamos en Youtube porque no lo compramos, ya no compramos nada, tal vez deberíamos; ¿deberíamos? No, ayudamos más a las bandas simplemente poniendo el oído que comprando el disco, como dice el gordo Mike de la banda punx favorita del Mossad NOFX: “la arcaica industria discográfica ya fue”. La cosa hace rato que pasa por otro lado. Los discos que se los lleven los coleccionistas, nos chupa un huevo. Los escuchamos en Youtube porque coleccionar es un poco de burguesito aburrido, ya escribiremos sobre el nerd con plata; y nosotros en bolsillo estamos más cerca de la clase obrera que del pequeño burgués, aunque claro que eso de laburar de lo que no nos apasiona nos parece una cagada. Es que somos los hijos bobos del liberalismo, fieles a nuestros sueños mongos.

 

La cosa va así: canciones cortas bien bubblegum de pocas notas con espíritu de high energy rocknroll, bien catchy pero lejos del punk pop de mierda. Por momentos, los amantes de la renovación del rock que llevó adelante la escuela escandinava, vamos a reconocer ciertas melodías que nos van a agradar, como si en su punk de español medio neutro (como bien remarcó Yumber Vera Rojas en una nota que salió en el No del “Pajita” 12, como le decía Enrique Symns), nos encontráramos con un resumen de todo ese rocanrol y punkrock cuadrado que consumimos desde siempre. Estas canciones de cuna para no dormir tienen ese toque que en los últimos años pudieron encontrar bandas como Eagles of Death Metal con la premisa impuesta por Jesse Hughes de hacer rock para que los pibes (y los viejos) se diviertan, para bailar, para mover la patita con una sonrisa. Porque a Quemacoches se lo puede bailar, compañeros. Punk con actitud, con letras copadas y que lo podés bailar -mal por supuesto, como bailamos los chabones, pero creyéndonos la gran mierda, o simplemente podemos mirar a las chicas que seguramente lo bailarán bien- escuchando ese punk de acá que no nos emocionaba desde los tiempos de Valentín Alsina o de Fin de Fiesta.

 

Las letras del rock nos importan poco, como dijo alguna vez Adrián Outeda en una entrevista a los Satan Dealers “el micrófono como megáfono es peligroso”, pero podemos mencionar la bajada de línea precisa y cojonuda del tema Muertos: “…dices que lo que hacemos murió, yo creo que el muerto sos vos, dices que está muerta la actitud, ¡yo digo que el muerto eres tú!”. Cómo Puro Veneno no está en todas las putas radios y no lo está escuchando más gente, no lo entendemos, sobre todo por el poco riesgo que corren las bandas establecidas. Tal vez, aunque haya melodía pegadiza siga siendo rock de trinchera, de nicho, feliz con la marginación y el alma lo-fi; y justamente por eso sea punk en un momento donde todo es punk y ya nada lo es. Mientras el establishment rockero duerme, se puede apreciar una buena etapa del rock underground y sus subgéneros: si se raspa un poco, siempre se encuentra algo bueno. Acá no se murió nada.

 

Puro Veneno, de Quemacoches (2013)

Tracks:

  1. Veneno
  2. Lo estoy haciendo bien
  3. Oh nena
  4. Oh oh oh
  5. Como Menudo, pero drogados
  6. Pesimistas
  7. Estás mal
  8. Muertos
  9. La situación
  10. Los viejos