Palacio de Olvido, de Alberto Tabbia

Retazos de una prosa refinada

Por Martín Chiavarino

Alberto Tabbia construyó hasta su muerte en 1997 un palacio narrativo secreto a un costado de su destacada figura de teórico y crítico de cine. En este sentido, su relación con el cine estuvo marcada por su pasión por la literatura. Esta devoción por la lectura le sirvió para desarrollar un pensamiento teórico cinematográfico en el que el Nuevo Cine Alemán tuvo un lugar preponderante y privilegiado por su fuerza narrativa y su arriesgada apuesta estética. La crítica se mezclaba en su obra con una pizca de ironía en una prosa signada por una delicadeza cadenciosa, a veces empalagosa y redundante, típica del estilo periodístico rimbombante de la época, pero casi siempre precisa y edificante.

 

En Palacio de Olvido (2018), el prolífico escritor, dramaturgo y cineasta argentino Edgardo Cozarinsky, albacea de la obra del crítico, selecciona una serie de textos de gran valor de Alberto Tabbia, la mayoría inéditos y en algunos casos versiones previas al corte de edición final periodístico, para construir un retrato fragmentario pero significativo de una prosa refinada que supo captar los dilemas de su época.

 

Entre anécdotas personales, citas que funcionan como disparador de anhelos, comentarios certeros sobre las viudas de Tolstoi, Chejov y Sasha Guintry, episodios reveladores sobre el derrotero del teatro argentino y frases de escritores que dan cuenta de un proceso de lectura muy íntimo, como Rose Macaulay, James Pope-Hennessy, P.D. James, Edmund Wilson, Nadezhda Mandelstam, Lord Dunsany, Anthony Burgess, Maurice Baring y William Gerhardie, Palacio de Olvido traza una serie de definiciones poéticas sobre la necesidad de recuperar el concepto de olvido como herramienta de rescate directamente relacionada dialécticamente con el concepto de memoria. Olvido y memoria son así para Tabbia dos instancias inseparables del rescate como práctica ante los flujos de la información que dejan archivos pero borran sus huellas a través de la novedad constante. Un palacio de olvido funciona así como dispositivo de recuperación de una memoria personal que permite construir un palacio propio, imagen nunca mejor ejemplificada que con la majestuosa biblioteca de la cultura irlandesa que creó Grace Kelly en Mónaco para retraerse sobre sí misma en su palacio de cristal íntimo. Anécdotas sobre el gran escritor y traductor argentino José Bianco, autor de Las Ratas (1943) y La Pérdida del Reino (1972), remembranzas sobre episodios con Rodolfo Wilcock, autor de El Caos (1974), caminatas junto a Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, sucesos alrededor de la revista y la editorial Sur, dirigida por Victoria Ocampo, pasajes que dan cuenta de una Buenos Aires desaparecida y citas a lecturas de Aldous Huxley o Marcel Proust, son algunas de las instancias que le permiten a Tabbia reflexionar sobre la lectura como refugio y su particular condición de lector asistemático, cuestión que le permite formular hipótesis y preguntas, pero no personajes ni situaciones, y pensar en la ruina como ejemplo de paradigma cultural de la época opuesto al monumento. Colecciones de afiches, semblanzas de personajes tan disímiles y olvidados, y por lo tanto, candidatos al rescate de Tabbia, como Catharina “Toto” Koopman, modelo, espía y actriz, con una vida rica en historias, intrigas y leyendas, el diplomático francés Bernard Boursicot, acusado y condenado por espionaje y envuelto en una relación con un cantante de la Ópera de Pekín que interpretada papeles femeninos, affair llevado al cine por David Cronenberg con un guión de David Henry Hwang bajo el título de M. Butterfly (1993) o el escándalo del caso de la princesa Caraboo a principios del Siglo XIX, un delicioso engaño festejado en la época por los propios engañados ingleses, son sólo algunos de los disparadores de reflexiones cargadas de citas que hacen oscilar el pasado entre el lastre y el halo que se disipa.

 

Mención aparte merecen algunas biografías muy logradas sobre la cultura del Siglo XX como una breve nota sobre la exposición de las obras de pintura paisajista de Adolf Hitler en Florencia, donde Tabbia aprovecha para reflexionar sobre la figura de Hitler como un joven sumido en el anonimato y el desdén de una sociedad que se deleitaba con las obras del arte moderno en una época donde la destrucción alimentaba las ansias de creación y viceversa. A su vez, la increíble historia de Galina Brézhneva, hija del Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, Leonid Brézhner, se presenta como caso sintomático de los privilegios, las injusticias y las contradicciones del sistema comunista en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Un retrato excelente e imperdible del músico, actor e ícono de la música popular Elvis Presley, sin dudas una de las mejores piezas literarias del libro, como personaje representativo del subgénero literario del gótico sureño, que ha dado significativas y perturbadoras obras de parte de escritores tan disímiles como William Faulkner, Flannery O’Connor, Tennessee Williams, Truman Capote, Harper Lee, Stephen King y Michael McDowell, narra los episodios paradigmáticos de la carrera del Rey del Rock & Roll con todas sus luces y claroscuros desde sus primeros éxitos hasta su transformación en leyenda. El derrotero de la vida de la esquiva y misteriosa Mary Meerson, la esposa del director y cofundador de la Cinémathèque Française, Henri Langlois, pionero de la preservación de films en Francia y el mundo, se mezcla con la vida del extravagante primer presidente de Turkmenistán, Sparmurat Niyázov, y una semblanza también maravillosa sobre la construcción de sí mismo a través de la vida e icónica obra de Andy Warhol, el representante más mediático del arte conceptual pop.

 

En Paisaje con Fantasmas, Tabbia discurre sobre la historia del Principado de Mónaco, minúsculo Estado entre montañas, a partir del derrotero de sus casinos en Montecarlo, la plácida vida del escritor y cineasta Jean Cocteau, las particularidades del Museo Nacional con su maravillosa y anacrónica exposición de autómatas, las vicisitudes de la biblioteca de Grace Kelly y su relación con el escritor inglés Anthony Burgess y la Villa Kérylos, residencia del arqueólogo que compiló las obras completas de Flavio Josefo.

 

En el nostálgico capítulo Algunas Librerías, Tabbia narra un episodio personal de un encuentro en la tienda londinense Harrods con la escritora Ivy Compton-Burnett, autora de Una Familia y una Fortuna (A Family and a Fortune, 1939), a la vez que relata una búsqueda casual de libros por librerías de Ginebra y las historias de dos librerías paradigmáticas del rubro, Shakespeare and Company, en París y Gotham Book Mart, en Nueva York, que marcaron la historia librera del Siglo XX. Esta indagación personal le sirve a Tabbia para realizar una reflexión muy certera sobre el libro como objeto de culto que se resiste a desaparecer a pesar de los avances de las nuevas tecnologías que pretenden sepultarlo.

 

Palacio de Olvido podría ser un caleidoscopio de retratos acerca de autores sobre los que en Argentina tenemos poco y marginal acceso, pero que de a poco y con paciencia La Bestia Equilátera recupera, edita o reedita con gran rigor y tesón a pesar del riesgo de apostar por autores desconocidos -o casi- para un público no siempre abierto a los hallazgos recónditos.

 

Con una edición al cuidado de Edgardo Cozarinsky, Palacio de Olvido fue editado por la editorial La Bestia Equilátera y cuenta con un prólogo de Luis Chitarroni, donde el escritor y crítico literario analiza la obra de Tabbia como la de un lector ávido influenciado por la obra y la amistad de José Bianco, Rodolfo Wilcock y Silvina Ocampo, pero también haciendo hincapié en el hallazgo de la obra secreta de un escritor reticente a publicar o a sumirse en el desarrollo de una obra más acabada. A través de estos fragmentos seleccionados por Cozarinsky los lectores podrán adentrarse en la magnífica prosa de uno de los fundadores de la revista de crítica cinematográfica Flashback y asiduo colaborador de las secciones de cine y literatura de los diarios La Opinión y La Nación.

 

Palacio de Olvido, de Alberto Tabbia, La Bestia Equilátera, 2018.