Babygirl (2024), de la actriz holandesa reconvertida en directora y guionista Halina Reijn, es un trabajo sumamente monótono que sigue la estela de mediocridad de las dos películas previas de la realizadora, hablamos de Instinto (Instinct, 2019), faena sobre una psicóloga que trabajaba en una cárcel, Nicoline (Carice van Houten, amiga de siempre de Reijn), y desarrollaba una relación cuasi romántica con un violador serial, Idris (Marwan Kenzari), y Muerte Muerte Muerte (Bodies Bodies Bodies, 2022), comedia negra coral con chispazos de slasher y sátira social que intentaba burlarse del narcisismo patético de la Generación Z pero a fin de cuentas caía en todos los estereotipos habidos y por haber. Así como Instinto era una suerte de reformulación de Elle: Abuso y Seducción (Elle, 2016), film de uno de los grandes ídolos de Reijn, el paisano Paul Verhoeven que supo dirigirla en El Libro Negro (Zwartboek, 2006), y Muerte Muerte Muerte refritaba la estructura de Eran Diez Indiecitos (And Then There Were None, 1939), clásica novela de misterio de Agatha Christie, aunque con veinteañeros ricachones insufribles, Babygirl por su parte recupera el leitmotiv de la ópera prima para bajar su intensidad morbosa y moverse entre Michael Haneke y Catherine Breillat, por un lado, y esos thrillers eróticos de los años 80 y 90 de Verhoeven y Adrian Lyne, por el otro lado, con la salvedad de que todo está encarado desde una relectura rosa demasiado naif que pretende ser arty o quizás independiente vía un relato en cámara lenta.
Como si se tratase de una versión invertida de La Secretaria (Secretary, 2002), aquella joya de Steven Shainberg con Maggie Gyllenhaal y James Spader, o tal vez una reinterpretación muchísimo más leve de La Profesora de Piano (La Pianiste, 2001), de Haneke, y El Último Verano (L’Été Dernier, 2023), de Breillat, ésta a su vez una remake de la danesa Reina de Corazones (Dronningen, 2019), de May el-Toukhy, todas ellas propuestas más valientes e imaginativas, la minúscula historia de Babygirl se centra en el romance entre Romy Mathis (Nicole Kidman en modalidad vulnerable a sus 57 años), CEO de una empresa del rubro tecnológico de Nueva York, y Samuel (Harris Dickinson), un pasante que la elige como mentora dentro de un programa de capacitación de la compañía, situación riesgosa porque a ella la pueden echar si se descubre el asunto e incluso podría perder su matrimonio de casi dos décadas con Jacob Mathis (Antonio Banderas), un director de teatro con el que tiene dos mocosas adolescentes, Isabel (Esther McGregor) y Nora (Vaughan Reilly). Ella en un principio adopta la postura del “adulto responsable” pero de a poco accede al affaire porque con el marido jamás tuvo un orgasmo y toda su vida se reduce a esa farsa aburrida burguesa de perfección, así el muchacho en ocasiones la trata como a una perra y luego la masturba hasta acabar, terreno fecundo para encuentros furtivos, dependencia emocional, unos celos cruzados y hasta un chantaje de parte de la asistente negra de Romy, Esme (Sophie Wilde).
Reijn continúa con la redundancia discursiva y el erotismo timorato de sus realizaciones previas y por ello subraya todo el tiempo el paradójico desequilibrio de poder del vínculo principal, con Romy detentando una posición jerárquica sobre su subordinado, abusos potenciales de por medio, y Samuel pudiendo bajarla rápidamente de la cúspide capitalista al denunciar el romance ante los superiores en las sombras de la mujer, amén de asimismo enfatizar que Esme es una feminista woke que pretende trepar en la pirámide corporativa y confunde ambición con moralidad. El histeriqueo y la relación en sí están manejados con cierta torpeza, indecisión y/ o cobardía a la hora de exacerbar el asunto, volcarlo hacia el melodrama o simplemente aprovecharlo en serio en términos de la pompa agitada que la directora definitivamente tiene en la cabeza, en sintonía con Delicias Turcas (Turks Fruit, 1973), El Cuarto Hombre (De Vierde Man, 1983), Bajos Instintos (Basic Instinct, 1992) y la citada Elle: Abuso y Seducción, de Verhoeven, o 9 Semanas y Media (9½ Weeks, 1986), Atracción Fatal (Fatal Attraction, 1987), Propuesta Indecente (Indecent Proposal, 1993) e Infidelidad (Unfaithful, 2002), todas de Lyne y la última una relectura de La Mujer Infiel (La Femme Infidèle, 1969), maravilla de Claude Chabrol. El supuesto sadomasoquismo del affaire de Babygirl resulta extremadamente leve y remanido y el peligro en pantalla apenas si se reduce al episodio con Esme y a un par de visitas del joven a la morada de su patrona.
Con relativas buenas actuaciones de la siempre eficaz Kidman, australiana, el cumplidor Banderas, español, y la semi revelación Dickinson, intérprete inglés que en el último lustro acumuló una seguidilla de trabajos importantes en Europa y yanquilandia aunque sin lograr destacarse hasta ahora, la película se extiende demasiado a través de escenas necias que se la pasan repitiendo lo mismo sin cesar y para colmo a los gritos, eso de que ella en el fondo quiere renunciar a su poder para entregarlo a un macho que consiga satisfacerla, especie de sacrifico en honor al culturalmente olvidado orgasmo femenino, esquema retórico que tiene que ver con el hecho de que la hegemonía se cuela en el dejo libidinoso y recorre todos los ámbitos de la vida de una forma u otra, amén de ese cliché de las propuestas de denuncia de las payadas y el fariseísmo de la burguesía vinculado al coito como factor compensatorio de las patrañas y la superficialidad del trabajo, el matrimonio/ pareja y la apariencia comunal reluciente en general. Dicho de otro modo, Reijn consigue en parte reflexionar sobre la fragilidad de las posiciones de poder en el capitalismo salvaje actual y sobre la idiotez de quienes las detentan, sin embargo no logra escapar del binomio conceptual de base, léase “ella hipócrita y condescendiente y él presuntuoso y bastante bobo”, y encima concibe un desenlace tan conservador y tibio como el resto del film, muy artificial en su diseño como el bótox en los pómulos de la anoréxica Kidman o los implantes poco sutiles en sus tetas…
Babygirl (Países Bajos/ Estados Unidos, 2024)
Dirección y Guión: Halina Reijn. Elenco: Nicole Kidman, Harris Dickinson, Antonio Banderas, Sophie Wilde, Esther McGregor, Vaughan Reilly, Victor Slezak, Leslie Silva, Gaite Jansen, Robert Farrior. Producción: Halina Reijn, Julia Oh y David Hinojosa. Duración: 114 minutos.