5ta Edición

Semana de Cine Italiano

Por Martín Chiavarino y Emiliano Fernández

La quinta edición de la Semana de Cine Italiano trae nuevamente a la cartelera de Buenos Aires una serie de films que proponen una apertura hacia el cine europeo. Este año cuatro directores presentarán sus películas y dialogarán con el público. Vincenzo Marra, ganador del premio a la mejor película en el BAFICI del 2002 por Tornando a Casa (2001), exhibirá El Equilibrio, Valentina Pedicini y Simone Godano presentarán sus óperas primas, Donde Caen las Sombras y Mujer y Marido, respectivamente, y Paolo Genovese, responsable de la aclamada Perfectos Desconocidos (Perfetti Sconosciuti, 2016), film de gran éxito a nivel internacional, participará de las proyecciones de su nueva película, Los Oportunistas, y dialogará con el público. Organizada nuevamente por el Instituto Luce Cinecittà (orientado a la promoción del cine italiano), la Embajada de Italia, el Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires y el ICE-Agencia Italiana para el Comercio Exterior, la edición incluye un interesante panorama de la actualidad del cine italiano con obras de distinto calibre. En este sentido, del 7 al 13 de junio se proyectarán en el Village Cines Recoleta un total de diez películas, la mayoría ya adquiridas por distribuidoras nacionales para su estreno comercial: Amor y Mala Vida (Ammore e Malavita, 2017), de Antonio y Marco Manetti, Amores Frágiles (Amori Che Non Sanno Stare al Mondo, 2017), de Francesa Comencini, L’ Amore con Te (Il Colore Nascosto delle Cose, 2017), de Silvio Soldini, Donde Caen las Sombras (Dove Cadono de Ombre, 2017), de Valentina Pedicini, El Equilibrio (L’Equilibrio, 2017), de Vincenzo Marra, Fortunata (2017), de Sergio Castellitto, Mujer y Marido (Moglie e Marito, 2017), de Simone Godano, Los Oportunistas (The Place, 2017), de Paolo Genovese, La Ternura (La Tenerezza, 2017), de Gianni Amelio, y Tutto Quello Che Vuoi (2017), de Francesco Bruni.

 

En la conferencia de prensa durante la presentación oficial, Paolo Genovese celebró la posibilidad de exhibir los films italianos en Buenos Aires y en el resto del mundo como parte de la necesidad de construir circuitos de distribución y exhibición cinematográficos alternativos ante las transformaciones producto de la introducción en el mercado de las nuevas plataformas de streaming, que conllevan cambios en los procesos creativos, en los sistemas de producción y en la dinámica de la distribución cinematográfica. El realizador italiano también destacó la necesidad de crear films con temáticas universales que desde la diversidad de cada idiosincrasia puedan narrar historias capaces de ser traducidas a un lenguaje global, destacando en este sentido el éxito de Perfectos Desconocidos, una anomalía en el cine italiano con diez adaptaciones ya realizadas o en proceso sobre un tema de debate social como es la dependencia de los sujetos a las nuevas tecnologías -especialmente los teléfonos celulares inteligentes- en la vida cotidiana.

 

El Equilibrio: El hombre rebelde, por Martín Chiavarino:

 

El nuevo film del realizador napolitano Vincenzo Marra, El Equilibrio (L’Equilibrio, 2017), es un drama social sobre la marginalidad que recubre el entramado social y la miseria arraigada como forma de supervivencia ante el abandono por parte del Estado de todos sus roles en el sur de Italia.

 

En El Equilibrio un sacerdote católico es transferido de Roma a una pequeña ciudad de la región de Campania, en Nápoles, por pedido propio para huir de una relación con una feligresa que lo conmina a abandonar la sotana. Impactado por su reciente experiencia de misionero en África y por su trabajo con los refugiados en Roma, y empujado por la demanda de la mujer, Giuseppe (Mimmo Borrelli) es introducido por el padre Antonio (Roberto del Gaudio) a una comunidad enferma en todo sentido, físicamente por los residuos tóxicos enterrados por las empresas de la zona y la quema de basura, y espiritualmente por las adicciones, la desocupación, la precariedad laboral, la miseria, la desaparición del Estado de la ciudad y la delincuencia mafiosa. Cuando Antonio es enviado a Roma por su trabajo, Giuseppe descubre los distintos grados de descomposición social y decide tomar cartas en el asunto para proteger a los sectores más vulnerables, lo que rápidamente se convierte en un problema para los distintos líderes del área, quienes comienzan a ver en la actitud del sacerdote un posible obstáculo para sus intereses.

 

Marra indaga en el envilecimiento de todos los estratos sociales con un guión demasiado a medida, previsible y por momentos banal, pero que tiene algunos excelentes diálogos y una interesante visión sobre las distintas posibilidades de abordar las cuestiones sociales. El film utiliza la investidura religiosa y su tradición en la cultura italiana para examinar las contradicciones que atraviesan las instituciones en su relación con la sociedad y en este caso poniendo en cuestión el equilibrio como forma de mantener la aquiescencia dada o confrontarla. Así la dicotomía entre reformismo o revolución como metodologías para enfrentar y proponer cambios sociales es actualizada por el opus del realizador italiano con una interesante premisa de fondo, buenos argumentos, actuaciones correctas y una música estruendosa aunque no muy inspirada.

 

El Equilibrio logra confrontar al protagonista con la realidad para exponerlo y sacudirlo de su inocente visión utópica sin consecuencias ni intereses. El film funciona de esta manera como una ejemplificación de la obsolescencia, la imposibilidad y el absurdo del intento de implementación de cambios o transformaciones que partan desde una ética individual. Más bien por el contrario, todo cambio duradero es consecuencia de un trabajo colectivo, de la búsqueda de compromisos con los distintos actores sociales existentes y/ o de la creación de nuevos, sin pasarlos por encima ni ponerse por sobre ellos, como el sacerdote tantea infructuosamente para darse de frente con la pared convirtiéndose en el héroe de algunos y la decepción de otros.

 

El Equilibrio (L’Equilibrio, Italia, 2017)

Dirección y Guión: Vincenzo Marra. Elenco: Mimmo Borrelli, Roberto del Gaudio, Lucio Giannetti, Giuseppe D’Ambrosio, Francesca Zazzera, Autilia Ranieri, Paolo Sassanelli, Astrid Meloni, Francesco Pio Romano, Sergio Del Prete. Producción: Luigi Musini, Olivia Musini, Cesare Apolito, Renato Ragosta y Gianluca Arcopinto. Duración: 90 minutos.

 

Los Oportunistas: El destino manipulado, por Emiliano Fernández:

 

Si bien el director y guionista Paolo Genovese ya tenía una generosa experiencia en Italia en lo que respecta a las comedias orientadas a un público masivo, su primer gran éxito en el ámbito internacional fue Perfectos Desconocidos (Perfetti Sconosciuti, 2016), una propuesta inteligente que se metía al mismo tiempo con la dependencia tecnológica de nuestros días y con la hipocresía en los vínculos sociales más cercanos, logrando asimismo la proeza de garantizarse de inmediato la friolera de cuatro remakes en distintos mercados (así tuvimos -o tendremos en los próximos meses- una reinterpretación griega, una turca, una francesa y hasta una española a cargo del genial Álex de la Iglesia, la cual pasó por la cartelera argentina hace poco tiempo). Con semejante mochila sobre sus hombros, a priori resultaba una incógnita su nuevo proyecto, Los Oportunistas (The Place, 2017), y lo cierto es que no defrauda para nada ya que hablamos de un drama con un fuerte dejo fantástico que nuevamente consigue exprimir el carácter paradójico y demente de los seres humanos.

 

El regreso al candelero por parte del italiano no podría haber sido más curioso porque en esencia estamos frente a una adaptación en formato largometraje de la serie televisiva norteamericana The Booth at the End, creada por Christopher Kubasik y con apenas dos temporadas que fueron transmitidas en 2010 y 2012. Hoy la premisa es idéntica: un hombre misterioso (Valerio Mastandrea) mantiene una serie de encuentros en un bar/ restaurant con un cúmulo de personajes para establecer los términos y seguir el desarrollo de acuerdos de tipo fáustico, en función de los cuales cada individuo le cuenta su deseo al susodicho, éste abre un anotador para leer la “contraprestación” de turno y la persona se marcha para llevar a cabo una tarea que puede ser desde mundana e inofensiva hasta realmente peligrosa o condenable desde el punto de vista moral. Como en tantos films similares sobre pactos con un genio, djinn o entidad diabólica poderosa, aquí se juega con el límite entre la imposición del otro y la elección por motu propio en lo que atañe a avanzar o no con la misión fijada.

 

Una tras otra presenciamos las breves reuniones que tiene la figura protagónica con diversos hombres y mujeres que vienen a pedirle algo y rápidamente se sorprenden cuando escuchan el precio a pagar, encuentros cargados de naturalismo y alejados de toda pompa paranormal: a una anciana le pide confeccionar una bomba y colocarla en un lugar público para devolverle la salud a su esposo con Alzheimer, a una monja en crisis de fe le solicita que quede embarazada para que pueda volver a “sentir” a Dios, a un hombre que mate a una niña para que sobreviva su hijo con cáncer, a otro -que quiere tener sexo con una modelo de calendario- que proteja a esa misma niña en peligro, a un ciego que viole a una mujer para recuperar la vista, a una chica que robe dinero para ser más bella, a otra fémina que separe a una pareja para que su esposo la vuelva a desear, a un policía que encubra un crimen para así recuperar a su hijo, a un joven que ayude a la chica destinada a ser ladrona para sacarse de encima definitivamente a su padre, un alcohólico que lo golpeó de niño, etc.

 

A decir verdad el opus de Genovese, quien escribió el guión junto a Isabella Aguilar, no se aparta mucho de lo esperable en este tipo de películas orientadas a la ambigüedad ética y las ironías de la redención -siempre a su vez desde la perspectiva europea, que es mucho más parca y menos ampulosa que la estadounidense- no obstante el señor redondea un trabajo muy interesante que desde la sobriedad formal entrelaza las diferentes vertientes de un relato coral que se basa únicamente en las palabras de los actores, por un lado escapando de esa típica dinámica teatral porque hay cortes constantes entre las charlas y por otro lado condimentando la narración con los intercambios que el protagonista mantiene con Ángela (Sabrina Ferilli), la camarera del bar en cuestión. Aquí regresan intérpretes excelentes, ya vistos en Perfectos Desconocidos y en otras obras italianas, como Marco Giallini, Alba Rohrwacher y el mismo Mastandrea, los cuales ayudan a apuntalar este astuto drama en mosaico sobre las intenciones ocultas de los seres humanos, su afán por controlarlo todo, la sombra ominosa de la tragedia, los sueños y aspiraciones latentes, esa “psiquis social” que nunca deja de sorprendernos y finalmente las vueltas de un azar hoy un tanto manipulado…

 

Los Oportunistas (The Place, Italia, 2017)

Dirección: Paolo Genovese. Guión: Paolo Genovese y Isabella Aguilar. Elenco: Valerio Mastandrea, Marco Giallini, Alessandro Borghi, Silvio Muccino, Alba Rohrwacher, Vittoria Puccini, Sabrina Ferilli, Silvia D’Amico, Rocco Papaleo, Vinicio Marchioni. Producción: Marco Belardi. Duración: 105 minutos.