Prohibido Morir Aquí, de Elizabeth Taylor

Semblanza de la soledad

Por Martín Chiavarino

Prohibido Morir Aquí (Mrs. Palfrey at the Claremont, 1971) fue la anteúltima novela de la escritora inglesa Elizabeth Taylor, quien por supuesto no es la glamorosa actriz de Hollywood, y es la última obra publicada en vida de la autora de En Casa de Mrs. Lippincote (At Mrs. Lippincote, 1945), ya que su última novela, Acusación (Blaming, 1976), fue publicada póstumamente.

 

La novela narra las vicisitudes del largo e inevitable languidecer de un grupo de ancianos huéspedes de clase media alta en un hotel londinense. Taylor se centra en la figura de una mujer recién llegada al Hotel Claremont, en la inabarcable capital inglesa, Laura Palfrey, que aún mantiene en su memoria algunos cándidos y otros duros recuerdos de su juventud y su vida adulta junto a su esposo recientemente fallecido. Con una hija distante que vive en Escocia y un nieto sin ningún interés en su abuela, la señora Palfrey descubre a su pesar la soledad de vida de anciana en el hotel y entabla una relación con el resto de los residentes permanentes que pueden pagar los costosos servicios de hotelería en una dinámica encantadora que propone una aguzada y honesta mirada sobre la vejez. Debido a un accidente la altiva señora Palfrey entrelaza su vida con Ludo, un muchacho aspirante a escritor desempleado que se sienta en la fastuosa tienda Harrods todo el día a observar el comportamiento de los compradores y paseantes para escribir al respecto. A pedido de Palfrey, el joven escritor se hace pasar por su nieto para alejar las sospechas de los residentes sobre su lejanía con su familia y Ludo aprovecha para mantener ricas conversaciones, saciar su apetito, encontrar material para su novela y adentrarse en una inesperada aventura. La relación entre ambos personajes le sirve a Taylor para construir un profundo contrapunto en torno a las diferencias generacionales y la movilidad social en la cambiante Inglaterra de los años setenta.

 

La novela está imbuida de una melancolía sobre los cambios típica de la reflexión de los ancianos que ven el mundo transformarse a su pesar, en un retrato sobre la añoranza y la visión de las personas mayores de sí mismos, de los otros ancianos y de la juventud, que de a poco se abre camino. Taylor crea así una semblanza sobre la clase media alta y su relación con el resto de las clases sociales inglesas en una alegoría generacional sobre el retroceso de la posición hegemónica de Gran Bretaña en la geopolítica y la perdida de sus colonias. La apariencia de superioridad y la impávida compostura inglesa son analizadas a la distancia como máscaras para ocultar la nostalgia del hogar y de la tradición, que siempre desaparecen en una metáfora sobre un imperio cada vez más cansado ante la juventud de los países independientes que buscan hacer su camino con sus propias reglas.

 

En divertidas escenas Prohibido Morir Aquí crea también semblanzas festivas y ofrece una visión sobre los disfraces que ocultan a unos personajes que intentan mostrarse altivos para no revelar las miserias que los aquejan y esa soledad que todo lo corroe. Es precisamente la necesidad de evadir la soledad la que empuja a los personajes a construir ficciones y diversos puentes con la juventud para dotar de una última aventura a los ancianos protagonistas de esta emotiva historia.

 

Con una gran construcción de personajes, Taylor desarrolla las personalidades a través de las miserias que los aquejan y los chismes que circulan en el hotel entre modales que se pierden como signo de la decadencia de una clase social sin rumbo ni propósito, insignia de los cambios sociales por venir.

 

La novela fue editada por la editorial argentina La Bestia Equilátera, que también editó La Familia y la Fortuna (A Family and a Fortune, 1939), de la reconocida escritora Ivy Compton Burnett, íntima amiga de Taylor. La traducción de Ernesto Montequin, responsable de la edición de El Caos (2015) y de la traducción de El Estereoscopio de los Solitarios (Lo Stereoscopio dei Solitari, 2017), de Juan Rodolfo Wilcock, logra imprimirle al peculiar y preciso estilo inglés de Taylor la nostalgia justa de un castellano cansino. Cecilia Espósito y Virginia Avendaño se encargaron de la corrección de esta primera edición de Elizabeth Taylor en Argentina, una autora que gozó de cierta fama en su país en su época y que hoy comienza a recibir algunas de las loas que se merece fuera de su tierra.

 

Prohibido Morir Aquí, de Elizabeth Taylor, La Bestia Equilátera, 2018.