El capitalismo y sus regímenes políticos asociados, desde la democracia farsesca actual hasta las dictaduras de no hace tantos años, necesitan de unos consumidores/ ciudadanos apáticos, tontos y sumisos para imponerles productos o mentiras a discreción, por ello la industria cultural constituye una herramienta muy importante de dominación y por ello el ecosistema virtual suele ir de la mano con los lanzamientos de obras de arte de pretensiones masivas y escapistas, de evasión con respecto a una realidad dolorosa que desde un gesto infantiloide se pretende negar. Dentro de este panorama una de las reglas máximas del mainstream es estirar como chicle todo lo que se pueda un instante de éxito no sólo para seguir facturando con el marketing del tedio sino para solidificar una posición simbólica que se percibe ganada dentro del mercado, suerte de apuntalamiento de un nicho con la misión a futuro de continuar vendiéndole productos culturales semejantes para fidelizarlo. En este sentido la mayor novedad que trae a colación El Momento (The Moment, 2026), interesante debut en el campo del largometraje de Aidan Zamiri, es la intención de retratar esta estrategia de la industria capitalista del arte de ayer, hoy y mañana vinculada a ordeñar a la vaca del lucro y la notoriedad hasta la última gota desde una voracidad y una falta de cordura que suelen condenarla al óbito a raíz de una sobreexposición seguida de saturación, torpeza y acusaciones varias de despersonalización, por ello la película logra la difícil tarea de unificar fetiches de siempre del cine sobre el aparato mainstream y sus miserias, como burlarse de su hedonismo, banalidad, burbujas y comercialismo desvergonzado o ramplón, con esta pata específica a la que hace referencia el título, léase la tendencia a exprimir sin mesura alguna los picos de fama de determinado artista hasta agotarlos en el corto plazo.
Zamiri es un escocés especializado en publicidad, fotografía de alto perfil, diseño de tapas de álbumes y realización de videoclips para gente como Dream Wife, FKA Twigs, Billie Eilish, PinkPantheress, Yung Lean y la británica de ascendencia hindú Charli XCX, nacida como Charlotte Emma Aitchison hace 33 años, de hecho la protagonista del film que nos ocupa y la responsable de la idea de fondo. Charli XCX es una de las pocas representantes potables del pop chatarra para adolescentes símil Taylor Swift, Ariana Grande, Katy Perry, Rosalía, Kelly Clarkson, Lady Gaga, Olivia Rodrigo, Miley Cyrus, Dua Lipa y la misma Eilish, gremio que en el cono sur tiene de ejemplos a las argentinas Lali Espósito, Nicki Nicole, Tini Stoessel, Emilia Mernes y María Becerra, entre otras. Luego de una primera etapa profesional muy poco atractiva, aquella del synth-pop y la new wave semi punkeada de True Romance (2013) y Sucker (2014), la inglesa treparía en calidad gracias al hyperpop ecléctico, abarcando desde las baladas triphoperas hasta las pistas de baile, de las placas Charli (2019) y How I’m Feeling Now (2020), a su vez un prólogo para el dance de marco exagerado y autoparódico de Crash (2022) y el regreso al hyperpop -aunque con detalles de electroclash y el avant-pop de antaño- de Brat (2024). Este último disco sin duda constituyó el pináculo en popularidad e inventiva de Charli XCX y la transformó casi de inmediato en una celebridad a escala planetaria por dos motivos, primero el buen nivel de las canciones del álbum, el mejor de su catálogo, y segundo un fenómeno viral que fue bautizado Verano Brat (Brat Summer), en concreto aquel meme de 2024 que se reprodujo hasta el infinito en Internet basándose en frases y palabras sueltas escritas por el público copiando el diseño de la portada del disco, un fondo verde lima con el título en negro, minúsculas y fuente Arial.
El Momento es un mockumentary o falso documental pero sinceramente no tiene mucho que ver con la vertiente más conocida del formato en términos musicales y satíricos, algo que suele vincularse a This Is Spinal Tap (1984), recordado opus de Rob Reiner que por un lado retomó elementos de Slade in Flame (1975), de Richard Loncraine, y All You Need Is Cash (1978), de Eric Idle y Gary Weis, y por el otro lado inspiró las parecidas Leningrad Cowboys Go America (1989), de Aki Kaurismäki, CB4 (1993), de Tamra Davis, y Fear of a Black Hat (1993), de Rusty Cundieff, ya que el verdadero interés de Zamiri y Aitchison pasa por ofrecer una versión alternativa de la carrera de la segunda, donde efectivamente “se vende” a las exigencias más denigrantes y ridículas de la gran industria de la música, en pantalla encarnada en su compañía de siempre, Atlantic Records, durante las postrimerías del Verano Brat de 2024, el súmmum de la resonancia planetaria de la mujer. Sin historia tradicional a la vista, la propuesta nos presenta a una Charli XCX cediendo terreno creativo frente a la jerarca del conglomerado discográfico, Tammy Pitman (Rosanna Arquette), y un director pretensioso de una futura concert movie, Johannes Godwin (Alexander Skarsgård), lo que deriva en primera instancia en un acuerdo para lanzar una tarjeta de crédito vía la imagen y el exitoso álbum de la artista, cortesía de un banco al borde de la quiebra, Howard Stirling, y en segundo lugar en una higienización general modelo family friendly en ocasión de su próxima gira de estadios, de cuyo debut saldrá esa concert movie de un Godwin que enerva a la amiga y directora creativa de Aitchison, Celeste Moreau Collins (Hailey Benton Gates), debido a su idea de censurar el lenguaje del show, eliminar una luz estroboscópica e incluir discursos solemnes, encendedores y cigarrillos gigantes y un número con un arnés.
Superando a los dos productos del canadiense Abel Makkonen Tesfaye alias The Weeknd sobre la intersección entre fama, narcisismo, locura y aparato parasitario mainstream, The Idol (2023), serie cocreada por el susodicho, Sam Levinson y Reza Fahim para HBO, y Hurry Up Tomorrow (2025), película escrita y dirigida por el estadounidense Trey Edward Shults, El Momento acompaña a Charli XCX en el backstage de videoclips, publicidades, participaciones en TV, encuentros con fans, fiestas cocainómanas, eventos promocionales, posteos en redes sociales y ensayos para el tour en puerta, en suma haciendo foco en puntos de conflicto específicos como la concert movie para Amazon, a cargo del sonriente aunque sanguinario Godwin, el lanzamiento esperpéntico de la tarjeta de crédito, bautizada Brat y ofreciendo una entrada gratuita para los fans que la pidan, los ensayos mencionados para la gira, eje de conflictos entre Johannes y Celeste, y finalmente un viaje a Ibiza con vistas a aflojar la tensión, generando lo opuesto porque choca con una “cosmetóloga holística” del hotel, María (Arielle Dombasle), y opta por seguir los consejos de la aceleracionista Kylie Jenner, una tarada del clan Kardashian/ Jenner. A pesar de un metraje un poco inflado y diálogos algo redundantes, el film le pega con astucia a la extensión maniática de la cúspide comercial tergiversando la esencia artística o pasteurizándola para colonizar a un público masivo, hueco e inofensivo que no constituye el nicho original de base, de este modo llama la atención el buen nivel actoral de una Aitchison que construye un cuasi tren fantasma para verse a sí misma en un espejo espantoso que podría haber existido si no frenaba las pavadas comercialoides del mainstream alrededor de Brat, en pantalla saltando de la inseguridad a la ciclotimia y a la derrota final, ratificada por una prensa tan lambiscona como cómplice…
El Momento (The Moment, Reino Unido/ Estados Unidos, 2026)
Dirección: Aidan Zamiri. Guión: Aidan Zamiri, Charli XCX y Bertie Brandes. Elenco: Charli XCX, Alexander Skarsgård, Rosanna Arquette, Hailey Benton Gates, Kylie Jenner, Arielle Dombasle, Kate Berlant, Jamie Demetriou, Isaac Powell, Rish Shah. Producción: Charli XCX y David Hinojosa. Duración: 103 minutos.