El Cargamento (The Weight)

Socializando la victoria

Por Emiliano Fernández

Algunas películas en otro contexto pasarían por correctas y nada más, precisamente en épocas previas donde el sustrato artesanal no había sido fagocitado por la triste lógica del marketing y los algoritmos para tontitos, pero en nuestro presente trepan en estima por el simple hecho de que le escapan a esa mediocridad que no deja de tirar hacia abajo el umbral de calidad de la cultura del Siglo XXI. Un típico ejemplo de las realizaciones que suben escalones en un ecosistema artístico paupérrimo es El Cargamento (The Weight, 2026), debut como realizador del hasta ahora editor Padraic McKinley, un profesional televisivo y cinematográfico con dos décadas de experiencia que hoy consigue una de las mejores actuaciones del prolífico e interesante Ethan Hawke, cuyo corazoncito siempre estuvo -y sigue estando- en el cine independiente o marginal en general. La ópera prima del estadounidense logra unificar el motivo del canibalismo simbólico por oro de El Tesoro de Sierra Madre (The Treasure of the Sierra Madre, 1948), maravilla de John Huston, y la estructura narrativa del viaje semi suicida con carga incluida de Sorcerer (1977), joya de William Friedkin que a su vez era una remake de El Salario del Miedo (Le Salaire de la Peur, 1953), de Henri-Georges Clouzot, amén de una insólita presencia femenina de pocas pulgas en sintonía con su homóloga de Depredador (Predator, 1987), de John McTiernan, y una amenaza humana en la enorme espesura verde semejante a esas de Amarga Pesadilla (Deliverance, 1972), de John Boorman, La Presa (Southern Comfort, 1981), de Walter Hill, y Escuela de Supervivencia (Survival Quest, 1989), de Don Coscarelli, entre muchos otros exploitations del trabajo de Boorman con Jon Voight, Burt Reynolds y Ned Beatty.

 

El adictivo guión fue escrito por Matthew Booi, especializado en trabajos para TV con la única salvedad de Trinchera 11 (Trench 11, 2017), amalgama de terror y cine bélico de Leo Scherman, y Shelby Gaines, un compositor que efectivamente también aporta la música de El Cargamento, junto con su hermano Latham, y que de seguro llegó al proyecto por parte del amigo Hawke, con quien escribió una de las contadas películas de Ethan como director, Wildcat (2023), aquel retrato de Flannery O’Connor en la etapa anterior a la publicación de Sangre Sabia (Wise Blood, 1952), novela adaptada al cine por Huston en 1979. En Eugene, metrópoli del Estado de Oregón, Samuel Murphy (Hawke), padre soltero de la pequeña Penny (Avy Berry), es un veterano de la Primera Guerra Mundial que en 1933 atraviesa las duras consecuencias de la Gran Depresión, desocupado, desalojado de su departamento y obligado a vender la radio portátil de su esposa fallecida y el osito de peluche de la nena. Buscando un lugarcito para alquilar, tres policías de civil lo maltratan pensando que quiere usurpar un inmueble y pronto surge una pelea que lo lleva a la cárcel y pone a la mocosa en manos del Estado, por el momento en un hogar de acogida aunque con vistas a entregarla en adopción en un futuro no muy lejano. Cuatro meses después de la condena, Murphy es trasladado de la mazmorra a un campo penitenciario en el que los reos reducen su sentencia construyendo, limpiando y reparando rutas, enclave controlado por un tal Clancy (Russell Crowe) que le ofrece a Samuel la oportunidad de salir libre y recuperar a Penny si elige a tres compañeros para una peligrosa misión, en esencia transportar una colección de lingotes de oro en mochilas a través del bosque desde una mina hasta un lugar específico de entrega.

 

Nuestro viaje tiene por objetivo evitar supuestos saqueos en el período previo a la Orden Ejecutiva Número 6102 del presidente Franklin D. Roosevelt, una confiscación de todo el oro en Estados Unidos para elevar su precio dentro del viejo sistema monetario conocido como patrón oro, anterior a la emisión sin respaldo y el crecimiento del endeudamiento que hoy padecemos desde el neoliberalismo de los años 70. Acompañado por Rankin (Austin Amelio), Singh (Avi Nash) y Olson (Lucas Lynggaard Tønnesen), Murphy se embarca en el periplo custodiado por dos guardias que responden al mandamás de la mima, George Taggert (Alec Newman), hablamos de Amis (Sam Hazeldine) y el gran Letender (George Burgess), este último un matón descerebrado y el primero el encargado del grupete. En el camino a la entrega, lo que implica seis días como bestias de carga en terreno salvaje, se topan con un puente en muy mal estado, un atasco de troncos en un río, un minero solitario tenebroso sin nombre que luego avisa a los suyos sobre el suculento botín (Cameron Brady) y la misma idea de Taggert de traicionar a los reclusos mediante sus lugartenientes, muy psicopáticos como toda lacra capitalista. McKinley demuestra cierta torpeza en las escenas de suspenso, a veces demasiado oscuras o con un exceso de sus latiguillos retóricos, como la cámara en mano, un montaje abrupto y la música tenebrosa de acecho sin cesar, pero sabe combinar los géneros principales, en este sentido pensemos que estamos ante un relato de aventuras con trauma familiar, tensión de película de terror y un desarrollo de western mezclado con epopeya de época de ribetes testimoniales, muy preocupada por deslizar los inconvenientes políticos, culturales, económicos, éticos, comunales e ideológicos de fondo.

 

Sin duda los dos puntos fuertes de la faena son las actuaciones del elenco, un desempeño parejo y verdaderamente maravilloso, y el apuntalamiento de los personajes ya que cada uno posee su personalidad y jamás se pierde en el amasijo indistinto que suele conformar el reparto de prácticamente todo el cine del Siglo XXI por fuera de uno o dos protagonistas, así nos encontramos con Rankin, exponente de la white trash más ignorante, verborrágica e insoportable, Singh, mulato socialista que fue arrestado en medio de una represión policial contra una protesta de desocupados, y Olson, inmigrante escandinavo que participó de un intento de linchamiento contra un juez que no paraba de ejecutar hipotecas, excremento judicial que le quitó la finca a su familia. En el lote también entran Clancy y Taggert, los parásitos representantes del poder, y Anna (Julia Jones), aborigen que se suma al colectivo, apenas salen de la mina con los lingotes, porque pretende escapar de la institucionalización pesadillesca de yanquilandia, esquema que sufre desde niña por los “internados indígenas” en línea con campos de concentración vinculados a la asimilación cultural forzada, sin olvidarnos del mismo Murphy, personaje muy bien desarrollado en función de su talento para la mecánica y el planeamiento de esta dinámica de supervivencia, crucial en odiseas como la presente porque las amenazas y los conflictos se acumulan a escala tanto interna como externa. El Cargamento constituye una prueba de que aún es posible entregar obras valiosas sin siquiera ser original en nuestro nuevo milenio de redundancias por doquier, basta con narrar bien administrando con suma perspicacia los elementos disponibles, no descuidando ninguno de ellos y sabiéndolos entrelazar para que la dialéctica del conjunto resulte sensata y la historia no se sienta un revoltijo de ideas inconexas, quizás el mayor problema del emporio audiovisual de nuestros días. Metiéndose con temáticas como el racismo, el anticomunismo, la xenofobia, el antisemitismo y la discriminación contra los prisioneros, los aborígenes y todos los pobres, la propuesta por un lado ofrece un final que invierte el desenlace favorito de Huston y Sam Peckinpah, aquí socializando la victoria en vez de la derrota, y por el otro lado se hace un festín con la claustrofobia, la desesperación, la valentía, la fragilidad, la improvisación, la perfidia y el compañerismo entre marginados, productos de un orden social que bien caracteriza Singh, esa pretendida “civilización” de eje capitalista que permite/ celebra que un puñado de inútiles, la alta burguesía en sus torres de cristal, acumule una fortuna mientras millones trabajan por una miseria o directamente son expulsados del mercado laboral que la lacra dirigente creó para estos cuasi esclavos…

 

El Cargamento (The Weight, Estados Unidos/ Alemania/ Canadá, 2026)

Dirección: Padraic McKinley. Guión: Matthew Booi y Shelby Gaines. Elenco: Ethan Hawke, Russell Crowe, Austin Amelio, Lucas Lynggaard Tønnesen, Avi Nash, Julia Jones, Sam Hazeldine, George Burgess, Alec Newman, Cameron Brady. Producción: Maximilian Leo, Ryan Hawke, Simon Fields y Nathan Fields. Duración: 114 minutos.

Puntaje: 7