Triple Frontera (Triple Frontier)

Soldados de la fortuna

Por Emiliano Fernández

En vez de lo que parecía a priori ser, léase una epopeya de derecha old school sobre un grupito de militares estadounidenses que se dirigían al sur del continente para “evangelizar” a los nativos con balas, Triple Frontera (Triple Frontier, 2019) sorprende para bien de la mano de su director y guionista J.C. Chandor, un señor al que definitivamente le importa un rábano el cine de acción y por ello decidió volcar todo el asunto hacia el terreno de lo que sería un western crepuscular maquillado en el que cinco yanquis desencantados con su país planean y ejecutan un robo a un caponarco en medio de la selva amazónica, justo en una zona limítrofe entre Brasil, Colombia y Perú. El film no sólo es una rareza en el marco contemporáneo por su clasicismo reposado y bien ejecutado sino también una suerte de reconfirmación del talento del mismo Chandor, responsable además de películas muy interesantes y poco vistas como El Precio de la Codicia (Margin Call, 2011), Todo Está Perdido (All Is Lost, 2013) y la exquisita El Año más Violento (A Most Violent Year, 2014).

 

Si bien el proyecto venía de una década de un sinfín de problemas y cambios en el elenco, habiendo empezado bajo la batuta de Kathryn Bigelow y su colaborador habitual Mark Boal, Chandor se las arregla para imprimirle su impronta meticulosa y anti expectativas del mainstream actual a través de una estructura narrativa cuidada que no aburre con prólogos larguísimos ni diálogos soberbios de cancherismo en estado puro -tan típicos de las propuestas industriales desde los 80 hasta el presente- ya que prefiere intercambios secos, dejar el pasado de los protagonistas en el campo del misterio y permitir que el desarrollo de personajes aparezca por cuenta propia con las decisiones que van tomando en el fluir general de los acontecimientos. El líder del grupo es Santiago “Pope” García (Oscar Isaac), un asesor militar privado que trabaja para el gobierno colombiano y que recibe de una informante, Yovanna (Adria Arjona), el paradero de Gabriel Martín Lorea (Reynaldo Gallegos), un narcotraficante que tiene todo su dinero en una casa en medio de la jungla.

 

Prometiéndole a Yovanna que si lo ayuda la sacará de Sudamérica junto a su hermano con dos millones de dólares en sus bolsillos, el hombre reúne a su antiguo equipo de fuerzas especiales compuesto por Tom “Redfly” Davis (Ben Affleck), un agente de bienes raíces necesitado de dinero para mantener a su familia, William “Ironhead” Miller (Charlie Hunnam), un orador motivacional del ejército, su hermano Ben Miller (Garrett Hedlund), un luchador de artes marciales mixtas, y finalmente Francisco “Catfish” Morales (Pedro Pascal), un piloto al que le suspendieron su licencia porque le encontraron cocaína. Cuando el contingente llega a la selva se hace evidente que Pope no trabaja para Colombia y desea atracar en solitario la mansión de Lorea mientras su familia va a misa en una iglesia local, aprovechando que el caponarco se queda en la residencia con un puñado de guardias. Por supuesto que el asunto deriva en desastre escalonado cuando los veteranos, que consideran que el gobierno yanqui no los compensó por sus años de servicio de manera adecuada, se pasan de codiciosos y llevan mucho más efectivo del que pueden transportar, a lo que se suma que Ironhead es herido por Lorea segundos antes de que pudiesen matar al susodicho.

 

Como decíamos con anterioridad, francamente sorprende el tono mundano que logra apuntalar el realizador ya que más allá de la típica misión bombástica hollywoodense de fondo, siempre en regiones que ellos consideran “exóticas” y bien distantes para ofrecer algo de variedad con respecto a lo que se ve cotidianamente en el aparato comunicacional/ cultural autóctono, efectivamente todo lo que puede salir mal termina saliendo mal para los muchachos: la primera mitad del film juega con la preparación y el suspenso en torno a la embestida/ razzia contra el caserón símil caja fuerte de Lorea, con las paredes utilizadas de depósito camuflado para interminables fajos de billetes de cien dólares, y la segunda parte de la trama apuesta directamente por un relato de supervivencia en territorio hostil -como si de hecho se tratase de un western acerca de unos forajidos que atraviesan una comarca plagada de cazarrecompensas y con las fuerzas del señor al que acaban de asaltar pisándole los talones- cuando el helicóptero en el que viajan se cae por el enorme peso del dinero al intentar cruzas los Andes y todos terminan en una plantación de coca y reventando a puro nervio y paranoia a unos locales también agitados, a quienes deben comprar unas mulas.

 

Desde ya que se podría decir que Triple Frontera es el trabajo más flojo a la fecha de Chandor porque el norteamericano mantiene una sutil distancia con respecto al material propia de aquellos que trabajan con proyectos que le son relativamente ajenos, no obstante redondea una odisea muy entretenida y disfrutable que por un lado construye personajes verosímiles y sabe elevar la tensión cuando es necesario, y por otro lado critica -desde un inconformismo de derecha- el rol desechable que el Estado yanqui les adjudica a los militares en sus diversas incursiones imperialistas en todo el globo, amén del sinceramiento general en cuanto a la intervención de estos “soldados de la fortuna”/ sicarios/ agentes de inteligencia de la industria bélica del enclave anglosajón en cualquier conflicto, ajuste de cuentas, misión encubierta o filón capitalista del planeta que los necesitase. Para colmo el director apuesta a traicionar los engranajes ochentosos/ noventosos de tantas gestas semejantes optando por hacer que sus protagonistas estén insólitamente preocupados por no asesinar -dentro de lo posible, por supuesto- a los nativos de ocasión, generando un contexto humanista dentro de las carnicerías que se debe más al cariño que pretende que el espectador le tenga a los personajes -en concordancia, recordemos, con la dinámica de los westerns- que a la corrección política soporífera del cine actual. Aquí la avaricia y la culpa por la sangre derramada aparecen como ejes fundamentales, indicando que el verdadero enemigo no es precisamente Lorea o sus huestes sino los propios yanquis y su sed de rapiñar hasta el extremo territorios ajenos en pos de llevarse todo y no dejar nada en pie…

 

Triple Frontera (Triple Frontier, Estados Unidos, 2019)

Dirección: J.C. Chandor. Guión: J.C. Chandor y Mark Boal. Elenco: Oscar Isaac, Ben Affleck, Charlie Hunnam, Garrett Hedlund, Pedro Pascal, Adria Arjona, Reynaldo Gallegos, Sheila Vand, Shawn McBride, Pedro López. Producción: Charles Roven, Andy Horwitz, Alex Gartner y Neal Dodson. Duración: 125 minutos.

Puntaje: 7