Dual

Sólo los moribundos tendrán dobles

Por Emiliano Fernández

Riley Stearns es uno de los pocos directores realmente originales que están trabajando en el ambiente cinematográfico de hoy en día, hablamos de un señor con el raro don de echar mano de tópicos ampliamente explorados, como por ejemplo las sectas, el karate y/ o la clonación, y no sólo reformularlos para exprimir aristas no consideradas con anterioridad sino también exprimirlos bajo los lineamientos que le interesan al director y guionista, éstos casi siempre vinculados en primera instancia a la voluntad de los sujetos, una región que siempre choca con la idiosincrasia de terceros/ nuestros semejantes, y en segundo lugar a las paradojas del devenir cotidiano, en este sentido pensemos que así como Fallas (Faults, 2014), su ópera prima, nos presentaba la historia de un experto desprogramador de víctimas de cultos, Ansel Roth (Leland Orser), que caía bajo las redes de una chica de una secta que debería “salvar”, Claire (Mary Elizabeth Winstead), y El Arte de la Defensa Propia (The Art of Self-Defense, 2019), seguía el periplo de un contador anodino llamado Casey Davies (Jesse Eisenberg) que terminaba sumándose a un dojo de karate, a posteriori de una paliza callejera, al punto de descubrir que su Sensei (Alessandro Nivola) era el responsable del asunto y el capo de una mafia del cine snuff, Dual (2022), su tercera y última película, hoy nos propone una nueva contradicción existencial símil burla del destino mediante la historia de Sarah (gran desempeño de Karen Gillan), una mujer depresiva en un futuro sombrío en el que la clonación es moneda corriente y en esencia se utiliza para “prolongar la vida” de los moribundos reproduciéndolos al detalle en apenas una hora para que sus seres queridos -como familia, pareja y amigos- no sientan la pérdida y puedan continuar con sus vidas de la mano de un sustituto que simboliza la cultura del escapismo emocional o evasión de la realidad tan extendida en nuestro presente, plagado de pequeñas burbujas que reniegan del exterior y en simultáneo gustan de sermonear a completos desconocidos todo el tiempo.

 

Si bien Stearns nunca abandona de verdad el formato que lo caracteriza, una comedia negra sustentada en el humor seco, las ironías sociales y ese hermoso lirismo del sustrato patético o quizás grotesco de la vida, siempre lo acompaña con géneros adicionales como en el caso de Fallas, complementada con el thriller psicológico y el drama identitario, y El Arte de la Defensa Propia, la cual jugó con el neo film noir, el cine de artes marciales y la parodia del mundo laboral contemporáneo, tan cosificante como ultra aburrido, por ello mismo en Dual apuesta a una versión profundamente satírica de la ciencia ficción que se mofa en un único movimiento de los fanáticos lelos del género, hoy acostumbrados a la pomposidad de los CGIs, los melodramas bobos y las batallas infladas o épicas, y de los productos mainstream del formato orientados a la fauna señalada de oligofrénicos, todos opus intercambiables y sin la paciencia, el cuidado, la dedicación y la inteligencia que el amigo Riley demuestra en cada nueva película. La trama arranca con un duelo a muerte, auspiciado por el Estado y transmitido en directo por televisión y con público en gradas, entre dos personas idénticas, un duplicado y su original, en pos de determinar quién se quedará con el nombre de Robert Michaels (Theo James), con una victoria que va a parar al doppelgänger. Sarah, de novia con un workaholic egoísta, Peter (Beulah Koale), y con una madre insufrible y controladora sin nombre conocido (Maija Paunio), recibe de su gastroenteróloga (June Hyde) la noticia de que morirá en el corto plazo por una enfermedad extraña e incurable que la hace vomitar sangre, por ello encarga una doble a una corporación para que la sustituya luego de fallecer, sin embargo el padecimiento -diez meses después- entra en remisión total y el reemplazo femenino no desea ser “dado de baja”/ asesinado, así presenta una moción para garantizar su permanencia y se decreta un cruel duelo dentro de un año entre ambas, la originaria y el doble, lo que la lleva a clases de defensa personal con el especialista Trent (Aaron Paul).

 

Desde ya que la poesía del trasfondo tragicómico del relato, ese que evita todo floreo en efectos especiales y se concentra únicamente en el viejo arte de incentivar el intelecto con preguntas serias presentadas mediante sarcasmo, radica en los desajustes anímicos entre los personajes, basta con considerar que la Sarah original, que ya sentía el rechazo de su pareja y madre antes de la aparición del doppelgänger a lo producto autónomo por encargo, se ve forzada a despegarse definitivamente de los susodichos cuando Peter y su progenitora se ponen de parte del flamante duplicado porque lo prefieren en un cien por ciento, en el caso del hombre por la novedad y porque la Sarah de relevo trata de diferenciarse en pequeños detalles, como la comida, el sexo o la predisposición a las salidas en conjunto, y en lo que atañe a la madre debido a que el sustituto le sigue la corriente en cuanto al amor caníbal de la veterana, homologado a llamadas, mensajes de texto y publicaciones reenviadas vía redes sociales. Como si se tratase de una fábula acerca del carácter cíclico de la existencia y este retorno incesante de lo mismo, la realización nos sitúa ante una Sarah por un lado ahogada en muchas deudas, debiendo pagar la manutención del clon hasta el duelo, las clases de combate y otras de hip hop en plan de hacer ejercicio, y por el otro lado sintiéndose segura de sí misma por el entrenamiento con Trent, a quien en una escena muy hilarante le enseña coreografías de hip hop cuando ya no tiene dinero, y hasta llegando a una relativa paz con su ex novio y con su gemela y contrincante en esto de quedarse con el nombre de Sarah, de allí se explica ese vacío del acto de tropezarse con la misma piedra -una vez más, a puro automatismo- cuando el duplicado finalmente la traiciona, primero mostrándose arrepentida de solicitar el duelo porque Peter y mami resultan en serio una dupla insoportable y luego envenenándole el agua cuando huían a pie por un bosque hacia el exilio, movida que la deja en la misma depresión claustrofóbica del inicio y una dependencia emocional lamentable.

 

Más allá de secuencias específicas muy buenas como aquel sueño de vomitar centavos, las conversaciones hiper ridículas con la gastroenteróloga, el primer encuentro con el clon cual génesis de la rivalidad femenina, la revelación en la casa de la madre de que el sustituto le copó la vida, todo el adiestramiento homicida con un Trent que le presta un DVD con una copia de una película de terror bien gore, Siempre Matas a los que Amas (You Always Kill the Ones You Love), la escena de la autopsia a cargo de una médica forense oriental (Yuko Takeda), esa graciosa en cámara lenta simulada de un hipotético duelo, la del perro que se niega a matar para después clavarle una flecha en el ojo a otro can del montón, la siguiente del abuso con las dos mellizas rubias (Irmeli-Unelma Hyde) y su madre (Sophia Heikkilä), la del grupo de apoyo para personas que sobrevivieron a los duelos, genial secuencia en la que descubrimos que un muchacho tuvo sexo consigo mismo, y el desenlace vía la cita a la rotonda de Playtime (1967), de Jacques Tati, y la amargura mordaz y antipreciosista del cine indie de Stearns, Dual reflexiona con inusual desparpajo y sinceridad -inusual para el contexto internacional actual del séptimo arte, de pocas ideas y muchos pruritos morales para todo- sobre nuestra memoria post mortem, la burocracia absurda de la salud, el dejo sanguinario de los Estados y las empresas capitalistas, la mediocridad de las sociedades de la información, la insensibilidad ante el sufrimiento del otro, la intercambiabilidad de los avatares en la web y la praxis material, la manipulación como estrategia de supervivencia y por supuesto esa voluntad de vivir asociada que por cierto pasa a reemplazar a la voluntad de independencia de Fallas y la de protección de El Arte de la Defensa Propia. Dual piensa además en la frontera en la que el autoengaño muta en apertura identitaria y a posteriori en resignación o repliegue, por ello Sarah crece al ser expulsada de su propia vida por su doble aunque termina falleciendo y sustituida por un espejo de su exégesis atrofiada primigenia…

 

Dual (Estados Unidos/ Finlandia, 2022)

Dirección y Guión: Riley Stearns. Elenco: Karen Gillan, Beulah Koale, Aaron Paul, Theo James, Maija Paunio, June Hyde, Yuko Takeda, Irmeli-Unelma Hyde, Sophia Heikkilä, Kristofer Gummerus. Producción: Riley Stearns, Aram Tertzakian, Nick Spicer, Lee Kim, Maxime Cottray y Nate Bolotin. Duración: 95 minutos.

Puntaje: 9