La Balada de Buster Scruggs (The Ballad of Buster Scruggs)

Tánatos y el Oeste

Por Emiliano Fernández

La última película de los hermanos Joel y Ethan Coen y su primera obra distribuida por Netflix, La Balada de Buster Scruggs (The Ballad of Buster Scruggs, 2018), cuenta con el paradójico privilegio de ser a la vez la más sencilla de todas sus realizaciones y la primera de carácter episódico explícito, una estructura calcada de las antologías que muchos colegas se toman para el lado de la ambición formal y que aquí los señores emparejan con otro de sus divertimientos de tipo lúdico específicamente recopilando seis historias centradas en la iconografía macro del western que han estado escribiendo a lo largo de los años, todas encaradas desde diferentes tonos y ópticas. A caballo de su talento y prestigio, y como si se tratase de un par de rockeros veteranos a los que la compañía discográfica les pide que desempolven un surtido de lados B, inéditos, versiones en vivo y algún que otro demo, lo que tenemos delante nuestro es un cúmulo de trabajos accesorios/ complementarios que no van mucho más allá de lo correcto aunque vale aclarar que el nivel general es bueno y que cumple con las expectativas en tanto un convite más de los norteamericanos y una obra de estas características, cada vez menos frecuentes en el ámbito audiovisual contemporáneo.

 

The Ballad of Buster Scruggs es una comedia musical irónica sobre el personaje del título (en la piel del gran Tim Blake Nelson), un forajido cantor y muy verborrágico que se la pasa siempre de duelo en duelo hasta que encuentra la muerte de manera imprevista. Near Algodones es una parodia sobre el destino y el sistema “jurídico” del Viejo Oeste, con un ladrón de bancos (James Franco) escapando a una condena de ahorcamiento para luego terminar siendo acusado accidentalmente por robar ganado. Meal Ticket es un drama social acerca de un empresario avejentado (Liam Neeson) que se está yendo a la ruina con su “espectáculo estrella”, uno protagonizado por un muchacho -sin brazos ni piernas- llamado Harrison (Harry Melling) que recita opus de Percy Bysshe Shelley y William Shakespeare, el devenir bíblico de Caín y Abel y el Discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln, lo que lleva al capitalista a reemplazarlo con una gallina con supuestas habilidades matemáticas que descubre en un show ambulante de la competencia. All Gold Canyon, un exponente de aventuras de impronta nostálgica, gira en torno a un buscador de oro entrado en años (el enorme Tom Waits) en su pesquisa en pos de un filón dorado a orillas de un plácido arroyo.

 

The Gal Who Got Rattled funciona como una mini epopeya farsesca y semi romántica sobre una joven, Alice Longabaugh (Zoe Kazan), viajando con una caravana hacia Oregón y recibiendo una propuesta de matrimonio de uno de los líderes del contingente, Billy Knapp (Bill Heck), quien se ofrece a ayudarla frente a los problemas y las deudas ridículamente elevadas que le dejó su hermano Gilbert (Jefferson Mays), un especulador bien fracasado. Finalmente The Mortal Remains es algo así como un estudio cómico de personajes en un contexto cerrado -una diligencia, para ser precisos- habitado circunstancialmente por cinco personajes muy distintos y en constante choque, hablamos de un par de cazarreconpensas que transportan un cadáver (Jonjo O’Neill y Brendan Gleeson), un francés algo soberbio (Saul Rubinek), una señora santurrona (Tyne Daly) y un trampero de lo más rústico (Chelcie Ross). Más allá de la repetición de algunos planteos y motivos al paso, no hay una conexión fuerte entre los segmentos narrativos y éstos se van sucediendo bajo la forma de episodios independientes de un libro con hermosas ilustraciones a color funcionando como introducción a los textos, hoy -desde ya- homologados a las mismísimas imágenes del film.

 

Sin duda el gran eje de la película es la presencia de la muerte en sus diferentes versiones (ya sea violenta, absurda, institucional, pusilánime, a traición, fortuita, casi fantástica, etc.), un fetiche desde siempre en el cine de los Coen que aquí queda más en primer plano que lo que suele ser habitual en su carrera debido al trasfondo solitario, marginal o simplemente atribulado de los múltiples protagonistas y su derrotero por paisajes y coyunturas que varían entre lo inhóspito y lo imprevisible cortesía del accionar de los hombres, no de una naturaleza tranquila que parece ser testigo distante de las locuras cometidas por los seres humanos a nivel cotidiano. El sustrato paródico recorre también -en mayor o menor medida, dependiendo del capítulo en cuestión- toda la experiencia colectiva, un engranaje que les permite a los directores y guionistas desparramar su maravilloso sadismo sobre el fluir de las tramas desplegadas y subrayar aquello de que el comportamiento social está atravesado por una colección de prejuicios, frustraciones, egoísmos, devaneos azarosos, injusticias, detalles cobardes, mediocridades, sueños de larga data y misterios que esconden un peligro que se va revelando de a poco en toda su verdadera y amenazante idiosincrasia.

 

Si dividimos a la propuesta en apartados más volcados a la comedia y otros al drama, en el primer rubro entrarían The Ballad of Buster Scruggs, Near Algodones y The Mortal Remains y en el segundo lote tendríamos a Meal Ticket, All Gold Canyon y The Gal Who Got Rattled, con The Ballad of Buster Scruggs y The Mortal Remains por un lado y Meal Ticket y All Gold Canyon por el otro rankeando como los más interesantes en conjunto. No es de extrañar que la gran anomalía sea el relato protagonizado por el amigo Waits, el único cuento con un desenlace esperanzador y/ o que no termina con el deceso de alguno de los personajes principales -explícito o tácito- como remate sardónico hermanado al nihilismo, algo que definitivamente se explica por el cariño que los realizadores sienten por el mítico músico y actor californiano, figura clave del rock más freak e inconformista del enclave yanqui. Desacralizando la iconografía del western clásico y volcándose sin medias tintas al andamiaje rupturista/ rebelde/ irrespetuoso de los spaghettis y el western revisionista de las décadas del 60 y 70, el film de los hermanos Coen apuesta por una sinceridad que los trabajos de Quentin Tarantino en el género jamás alcanzaron y desparrama una algarabía por momentos surrealista y por momentos dolorosa, quizás para nada despampanante pero siempre dispuesta a celebrar un realismo morboso, sutil y muy sensato y a destilar la misma esencia de las épicas de supervivencia para condimentarla con un humor negro exquisito…

 

La Balada de Buster Scruggs (The Ballad of Buster Scruggs, Estados Unidos, 2018)

Dirección y Guión: Joel Coen y Ethan Coen. Elenco: Tim Blake Nelson, James Franco, Liam Neeson, Harry Melling, Tom Waits, Zoe Kazan, Bill Heck, Brendan Gleeson, Saul Rubinek, Chelcie Ross. Producción: Joel Coen, Ethan Coen, Megan Ellison y Sue Naegle. Duración: 132 minutos.

Puntaje: 6