Tecnoceno: Algoritmos, Biohackers y Nuevas Formas de Vida, de Flavia Costa

Tecnología y nueva normalidad

Por Martín Chiavarino

Aún no llegamos a comprender a ciencia cierta todos los cambios que la pandemia trajo aparejada en nuestra concepción del mundo, la relación del ser humano con la tecnología que produce y las transformaciones que pronto surgirán a raíz de estas novedosas interacciones. Desde la década del setenta han proliferado distintas disciplinas que buscan abordar la tecnología desde diversos órdenes, dado que la susodicha hoy permea prácticamente todos los ámbitos de nuestra existencia. Una gran cantidad de estudios al respecto se realizan en todo el mundo mientras la humanidad intenta comprender qué significa la nueva normalidad. Lo que si queda bien claro, y es el puntapié inicial de todas las investigaciones, es el avance brutal de la tecnología sobre nuestras vidas, en un proceso consentido entre comillas, que nos tuvo en parte como espectadores pasivos apabullados y que nos dejó a merced del impulso de control de las corporaciones y los Estados nacionales como nunca, sin análisis alguno sobre el impacto de estos cambios en nuestra privacidad y soberanía.

 

En Tecnoceno: Algoritmos, Biohackers y Nuevas Formas de Vida (2021), la docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), escritora y traductora Flavia Costa analiza e interpreta el nuevo mundo en el que vivimos para comprender los cambios de las biopolíticas que nos gobiernan en esta nueva era y las formas de resistencia que surgen como respuesta, retomando el término acuñado por el sociólogo portugués oriundo de Mozambique, Hermínio Martins, Tecnoceno, siguiendo las ideas del filósofo alemán Peter Sloterjijk y el filósofo francés Jean-Luc Nancy, con el fin de resignificar y especificar el polémico término de Antropoceno, propuesto por el químico atmosférico holandés y ganador del Premio Nobel de Química en 1995, Paul Crutzen. El concepto de Tecnoceno funciona como una precisión del Antropoceno, considerada una nueva capa estratigráfica de nuestro planeta desde el descubrimiento de sedimentos producidos por los ejercicios nucleares en los inicios de la era atómica, sustrato definido alternativamente como Capitaloceno, término aún más resistido, por algunos de los autores que Costa también analiza, señalando la importancia del desarrollo de la técnica y sus consecuencias en el cambio climático a partir de la acumulación capitalista y las guerras promovidas por los complejos militares industriales.

 

El concepto de Tecnoceno dirige a Flavia Costa a un análisis de la aceleración de la digitalización a partir de distintos autores que vienen pensando la técnica en la actualidad como Eric Sadin en La Humanidad Aumentada: La Administración Digital del Mundo (L’Humanité Augmentée. L’Adminitration Numérique du Monde, 2013), o Mark Fisher en Realismo Capitalista: ¿No Hay Alternativa? (Capitalist Realism: Is There no Alternative?, 2016), como una aceleración de la digitalización que devino en un shock digital durante la pandemia, situación vivida como una obligación a abrazar el uso de aplicaciones y aceptar los términos y las condiciones leoninas de las mismas que entregan nuestros datos a empresas multinacionales para fines empresariales, lo que en última instancia nos permitió seguir parcialmente con nuestras vidas durante la pandemia mundial, declarada así por la Organización Mundial de la Salud desde principios de 2020.

 

Para desfibrar cómo llegamos a este punto y remontarse a los inicios, Flavia Costa se apoya en un texto clásico del historiador y sociólogo estadounidense Lewis Mumford de la década del treinta, Técnica y Civilización (Technics and Civilization, 1938), que narra cómo se gestó la preparación cultural de la técnica durante ocho siglos, germinación de una cultura técnica que permitiría el desarrollo de la Gran Aceleración de la tecnología que experimentamos desde la segunda mitad del Siglo XX. Según Flavia Costa y siguiendo los textos de sociólogos como Maristella Svampa, la Gran Aceleración de la ciencia y la tecnología, proceso definido por el químico estadounidense Will Steffen, se da en el contexto de un significativo aumento de la población mundial, un incremento de los niveles de urbanización y una ampliación de la desigualdad social estructural en el reparto de la riqueza.

 

Recuperando el pensamiento del filósofo francés Michel Foucault, uno de los grandes pilares de la construcción de las ideas del libro, Flavia Costa contrasta la visión disciplinaria de la modernidad, que buscaba que los cuerpos de los individuos se conviertan en el objeto de políticas de ajuste y regulación con la finalidad de moldearlos como sujetos útiles y productivos de los procesos económicos a la convergencia de este homo economicus gobernado por las reglas del mercado, con los nuevos sistemas de vida infotecnológicos que surgen de la Gran Aceleración, donde la tecnología se hace carne y se implanta y trasplanta en el ser humano, ya sea en prótesis, órganos o a través del software, la automatización de los procesos productivos o la massmediatización de las relaciones sociales. En este sentido Costa menciona el análisis de la antropóloga cultural argentina Paula Sibilia en La Intimidad como Espectáculo (2008), donde la autora expone cómo la introspección es reemplazada por la exposición pública constante a partir del avance tecnológico sobre nuestras vidas, una eliminación completa de lo privado en clave de exhibición de la intimidad y espectacularización de la personalidad que va de la mano del avance de la museificación del espacio público y la gentrificación. A su vez, Costa apunta a que el discurso crítico y meditado es reemplazado por formatos abreviados propuestos por las plataformas de comunicación en las que importa el flujo y la exhibición más que el contenido, la opinión desinformada en lugar de la investigación y la argumentación, en resumen, la lógica del espectáculo que busca producir un consumidor irreflexivo.

 

Flavia Costa también pone en relieve que el Tecnoceno ha creado las condiciones de los Accidentes Normales o Sistémicos, como los definió el investigador estadounidense Charles Perrow, experto en sociología de las organizaciones, lo que él denomina un acontecimiento previsible e inevitable de gran envergadura intrínseco a los sistemas tecnológicos y sociotécnicos complejos y de alto riesgo, como pueden ser las plantas nucleares. En este sentido, el accidente de la Planta Nuclear de Chernóbil, en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, hoy territorio perteneciente a Ucrania, o la pandemia del Coronavirus, podrían ser considerados Accidentes Normales, catástrofes que dejan expuestas a cientos de generaciones futuras a efectos aún no del todo mensurables y potencialmente devastadores.

 

Si la pandemia puso el foco en la necesidad de la tecnología para que la economía no se paralice completamente, la respuesta de las ciencias humanísticas y de la ciudadanía pasa, según Costa, por cómo responder, repensar y transformar la relación con la tecnología para convertirnos de sujetos pasivos que servimos a los intereses de las grandes corporaciones informáticas en autores de una insumisión reflexiva y crítica que resguarde nuestra soberanía. Desde este punto de vista Flavia Costa enfatiza, en esta aproximación al Tecnoceno, que es necesaria la reconstrucción de los procesos históricos que hicieron a la tecnología posible para proponer cualquier tipo de apropiación crítica de la misma.

 

Si la reducción, y prácticamente la eliminación, de los denominados tiempos muertos con el multitasking y el desgarramiento de los lazos sociales -ahora mediados por la distancia, la tecnología y la consolidación de la desigualdad social, la exclusión y la pobreza- son algunas de las consecuencias de la transformación digital que estamos viviendo, Flavia Costa propone ir de la docilidad a la indocilidad reflexiva y de la servidumbre a la inservidumbre voluntaria siguiendo los lineamientos del texto de Michel Foucault, Obrar Mal, Decir la Verdad (1981), una conferencia dictada en Lovaina, en Bélgica, a principios de la década del ochenta, para responder al shock de digitalización.

 

En consonancia con estas propuestas, en las páginas de este libro aparecen en muchas oportunidades citas de Michel Foucault, pero también del filósofo francés Gilles Deleuze, cuyo breve pero poderoso texto Posdata sobre las Sociedades de Control (1990) inspira gran parte de las reflexiones de la obra de Costa y del pensamiento alternativo, trabajo publicado en castellano en El Lenguaje Libertario (1991), una compilación de textos del sociólogo y docente Christian Ferrer. Giorgio Agamben, de quien Flavia Costa tradujo los ensayos y las conferencias publicadas bajo el título La Potencia del Pensamiento (La Potenza del Pensiero, 2005) junto a Edgardo Castro, y El Reino y la Gloria (Il Regno e la Gloria, 2008), también junto a Edgardo Castro y Mercedes Ruvituso, entre algunos de los textos más importantes del filósofo italiano, es también un autor importante para comprender cómo la biopolítica fue ganando posiciones hasta definir nuestras vidas tanto en lo micro como en lo macro. Aquí también se señala la importancia del pensamiento de los filósofos y sociólogos Peter Sloterdijk, Paolo Virno, Boris Groys, Nikolas Rose y Maurizio Lazzarato, entre varios autores que influyen en la construcción de las ideas de Costa sobre esta nueva capa del planeta que nos interpela como un espectro algorítmico que recorre el ciberespacio.

 

En este sentido, Costa señala que el Tecnoceno ha conducido a nuevas formas de ver el mundo, lo que ha generado nuevas utopías, que también podríamos denominar distopias, como, por ejemplo, las propuestas por las teorías transhumanistas, postulados realizados principalmente y difundidos por el científico, empresario e inventor Raymond Kurzweill, quien propone que el cuerpo humano es un dispositivo obsoleto que debe ser perfeccionado, alterando así la condición humana en este proceso.

 

A su vez, desde el arte han surgido tácticas para responder a los abusos de la tecnología y a los efectos indeseados que la misma tiene sobre la libertad, por lo que Flavia Costa dedica varias páginas a las tácticas de apropiación crítica y resignificación de la tecnología, entre los que destaca el Bioarte a partir del biohacking de la artista estadounidense Heather Dewey-Hagborg o las tácticas de camuflaje contra las tecnologías de vigilancia del Dazzle Club de Londres, como dos de las mejores manifestaciones artísticas que permiten entrever cómo el arte prefigura, subvierte, resignifica y reconfigura los avances tecnológico-científicos a partir de una intervención transdisciplinar, planteando alternativas y disidencias en el uso de la tecnología.

 

El libro de Flavia Costa funciona como una profundización y un marco teórico para lo analizado junto a Pablo Rodríguez en La Salud Inalcanzable, donde la autora, docente e investigadora propone junto a varios colegas que el individuo ha profundizado su identificación identitaria con elementos del lenguaje biomédico, con la mirada puesta en optimizar el capital humano, transformado la imagen que el sujeto proyecta hacia el exterior. Tanto en La Salud Inalcanzable como en Tecnoceno, Costa logra una aproximación analítica pertinente y cada vez más acuciante sobre los discursos acerca de la salud y el bienestar, que son impuestos como regímenes de verdad en la vida cotidiana bajo los lineamientos de las políticas neoliberales.

 

Tecnoceno: Algoritmos, Biohackers y Nuevas Formas de Vida, de Flavia Costa, fue publicado por la editorial Taurus del Grupo Editorial Penguin Random House y es una de las mejores aproximaciones para pensar las causas y consecuencias del avance de la tecnología sobre todos los ámbitos de la vida, ya sea la biología, el arte, la tecnología, los negocios, el entretenimiento y las políticas públicas, instancias que han entrado en una dinámica de tensión entre la fusión y confusión a partir de la aceleración de los avances técnico-científicos que han transformado las reglas de producción del mundo en el que vivimos, con el objetivo último de pensar nuevas utopías y concebir propuestas que resignifiquen ideas liberadoras que nos permitan tener una aproximación más crítica al uso de la tecnología.

 

Tecnoceno: Algoritmos, Biohackers y Nuevas Formas de Vida, de Flavia Costa, Taurus, 2021.