El experimentado director galés Marc Evans salió de su zona de confort alrededor de las series y ocasionales películas para televisión para encarar un proyecto sobre la relación entre Philip Henry Burton, un productor de programas y dramas radiales, y Richard Burton, el gran actor galés que se convirtió en una estrella de Hollywood.
Escrito por Tom Bullough y Josh Hyams, el film narra tanto los comienzos de la carrera actoral de Richard Walter Jenkins Jr. alias Richard Burton (Harry Lawtey), el hijo de un minero alcohólico de la clase trabajadora galesa, como la ayuda que le ofreció su mentor, P.H. Burton (Toby Jones), un docente y productor de dramas radiales muy conocido en el ambiente cultural que vio en el joven Jenkins un diamante en bruto en el que depositó muchas esperanzas, dedicando un gran esfuerzo a su formación al incentivar que retome esos estudios que había abandonado para trabajar y aportar dinero a su familia.
La obra narra las vicisitudes de la relación de ambos personajes desde la adolescencia del reconocido actor, haciendo hincapié en la transformación del hijo de un minero que quería escapar de la vida que su condición le auguraba. Las escenas en las que P.H. educa a Richard, especialmente respecto del lenguaje híbrido entre el galés y el inglés para abrazar las modulaciones más normativas del inglés, son de lo mejor de la película, destacando el tesón y la disciplina que un actor necesita.
Los ensayos de la obra que lo catapultó a la fama, la primera parte de Enrique IV (Henry IV, 1597), de William Shakespeare, dirigida por el actor y director inglés Anthony Quayle e interpretada en el Shakespeare Memorial Theatre de Londres a principios de la década del cincuenta, son aceptables, al igual que las secuencias relativas a las habladurías de su entorno respecto de la relación de P.H. con Richard. Tampoco está demasiado bien recreado su alcoholismo, una adicción que marcó toda su existencia.
Tal vez la idea de la reconstrucción fiel del derrotero de Richard Burton a partir de una biografía del escritor Melvyn Bragg, Rich: La Vida de Richard Burton (Rich: The Life of Richard Burton, 1988), no fue una gran decisión para el guión dado que la primera mitad, analizando la mala relación del joven con el marido de su hermana, un minero que intenta que Richard se haga cargo de su vida, funciona muy bien como un enfrentamiento de época entre un hombre que ya no puede salir de su condición obrera ni pensar por fuera de ella y una juventud que aún tiene un futuro por delante y es capaz de vislumbrar otro camino, sin embargo el desarrollo posterior va cayendo en intensidad y en ideas. También el vínculo entre el profesor con un extenso bagaje cultural y su discípulo, que intenta aprender y desarrollar/ desplegar sus condiciones actorales en medio del temor a los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, funciona muy bien en el prometedor comienzo de la propuesta cinematográfica. También es muy valioso todo lo relativo a la entrada del joven Jenkins a la Universidad de Oxford gracias a su reclutamiento en la Fuerza Aérea Real Británica (RAF) y los aceitados contactos de su mentor, al que todos parecen tener en la más alta estima.
En todo momento Mr. Burton (2025) oscila entre un tono desabrido de película para televisión con tintes documentales y pequeñas dosis de excelencia, que en general vienen de la mano del desempeño de Toby Jones, un actor realmente versátil capaz de darle vida a cualquier personaje. Harry Lawtey realiza una buena labor como Richard Burton, aunque tiene un talante muy distinto al del actor galés que interpretó a Marco Antonio en Cleopatra (1963), la superproducción épica dirigida por Joseph L. Mankiewicz, pero su principal problema es que su interpretación es muy inferior a la de Jones. El trabajo de Lesley Manville, como la casera de la morada donde ambos protagonistas cohabitan, es muy bueno aunque la actriz tiene un rol muy pequeño.
Otra cuestión que llama la atención es la música de John Hardy, demasiado insulsa y monótona, intentando agregar tensión en escenas que deberían generar su efecto dramático a partir de la acción actoral y no con una exageración armónica muy evidente, típica de los dramas televisivos ingleses de la BBC.
Mr. Burton es un film que deja un sabor amargo porque podría haber sido mucho mejor de lo que Evans terminó plasmando, pero es una obra a la que no se puede catalogar de mediocre porque presenta de manera convincente todos los distintos momentos de la carrera de Richard Burton que marcaron su semblante de actor shakesperiano, con un toque galés que lo destacó por sobre gran parte de su generación.
Mr. Burton (Reino Unido/ Canadá/ Estados Unidos/ Irlanda, 2025)
Dirección: Marc Evans. Guión: Tom Bullough y Josh Hyams. Elenco: Toby Jones, Harry Lawtey, Lesley Manville, Aimee-Ffion Edwards, Steffan Rhodri, Aneurin Barnard, Matthew Gravelle, Hannah New, Daniel Evans, Mali O’Donnell. Producción: Hannah Thomas, Ed Talfan, Trevor Matthews y Josh Hyams. Duración: 124 minutos.