Al rubro audiovisual, como a cualquier otro segmento del mercado capitalista, le encanta mirarse al espejo y compartir esas “sensaciones encontradas” de idilio y espanto porque el narcisismo y el masoquismo suelen ir de la mano incluso a escala corporativa, planteo que nos ha dejado con múltiples variantes que van desde aquel enclave arty de 8½ (1963), de Federico Fellini, El Desprecio (Le Mépris, 1963), de Jean-Luc Godard, Cuidado con esa Puta Sagrada (Warnung vor einer Heiligen Nutte, 1971), de Rainer Werner Fassbinder, La Noche Americana (La Nuit Américaine, 1973), de François Truffaut, y El Estado de las Cosas (Der Stand der Dinge, 1982), de Wim Wenders, pasan por el metaterror de Un Gato en el Cerebro (Un Gatto nel Cervello, 1990), de Lucio Fulci, y aquel díptico tardío de Wes Craven, léase La Nueva Pesadilla (New Nightmare, 1994) y Scream 3 (2000), y llegan hasta recreaciones televisivas recientes de producciones y/ o rodajes en línea con La Oferta (The Offer, 2022), sobre El Padrino (The Godfather, 1972), opus de Francis Ford Coppola, y Feud (2017-2024), cuya primera temporada analizó los entretelones de ¿Qué Pasó con Baby Jane? (What Ever Happened to Baby Jane?, 1962), joya de Robert Aldrich, y tocó también el background de Cálmate, Dulce Carlota (Hush Hush, Sweet Charlotte, 1964), los dos primeros capítulos de lo que luego se dio en llamar la Trilogía de la Locura de Aldrich, completada por ¿Qué Pasó con la Tía Alice? (What Ever Happened to Aunt Alice?, 1969).
Exorcismo (The Exorcism, 2024), de hecho un intento muy fallido de metaterror que deriva en una cruza de drama familiar, slasher sobrenatural y por supuesto comedia involuntaria de posesiones/ maldiciones/ fantasmas/ demonios del montón, rankea en punta como una de las realizaciones más desconcertantes de los últimos años en el peor sentido posible, en materia de la catarata de clichés y desvaríos que desfilan por la pantalla y nada tienen que ver con las deliciosas truculencias de Fulci, con el sarcasmo a toda prueba de Craven o con la elegancia teatral a la italiana -rubro siempre vinculado a la puesta en escena del séptimo arte- de obras como Terror en la Ópera (Opera, 1987), de Dario Argento, y Deliria (1987), debut de Michele Soavi también conocido como Aquarius o Stage Fright. La idea de fondo del director y guionista Joshua John Miller, responsable junto a su pareja M.A. Fortin de las historias del cortometraje Dawn (2014), a su vez ópera prima de la actriz Rose McGowan, Las Últimas Supervivientes (The Final Girls, 2015), homenaje de Todd Strauss-Schulson al slasher también desde el metaterror, y La Reina del Sur (Queen of the South, 2016-2021), remake en inglés de la telenovela estadounidense para el segmento latino del mismo título que se transmitió por Telemundo, es muy atractiva porque nos propone concentrarnos en el rodaje de una relectura de El Exorcista (The Exorcist, 1973), de William Friedkin, en la que el actor principal es poseído por el demonio Molech, reemplazo del ya legendario Pazuzu.
Los protagonistas son Anthony Miller (Russell Crowe), el intérprete de turno que se pondrá en la piel de un Padre Arlington que hace las veces del Padre Damien Karras (Jason Miller, precisamente el progenitor ya fallecido del realizador de Exorcismo), y su hija adolescente, Lee (Ryan Simpkins), señorita a la que expulsaron de su colegio porque para protestar por una injusticia le arrojó una lata de pintura roja al Mercedes-Benz del director de la escuela. Anthony, quien consigue el rol porque el actor elegido originalmente para el papel muere en el set a raíz de una suerte de “ahorcamiento espectral”, comienza a mostrar conductas preocupantes durante el rodaje de la película como cortarse las manos, caminar dormido, negarse a tomar su medicación o ponerse decididamente violento, algo que Lee vincula al pasado que conoce de su padre, hablamos de un alcoholismo y una adicción a la cocaína que lo llevaron a estar ausente mientras su esposa fallecía de cáncer. A la par que el director dictatorial de El Proyecto Georgetown (The Georgetown Project), el convite en cuestión, manipula al padre de Lee de manera burda para extraer la mejor actuación posible, Peter (Adam Goldberg), la hija y asistente de Anthony se convence de que Molech es el máximo responsable del asuntillo y así de la nada recibe la ayuda de otros dos miembros del equipo, el Padre Conor (David Hyde Pierce), un asesor religioso, y Blake Holloway (Chloe Bailey), una actriz negra que interpreta a la equivalente poseída de Regan MacNeil (Linda Blair).
Miller y Fortin no sólo desperdician la interesante premisa de base sino que saturan a los personajes de traumas y a la película en su conjunto de un ritmo soporífero marcado por una diversidad/ corrección política forzada, pensemos que el personaje de Crowe, además de borracho y drogadicto, también fue un marido putañero y abandónico -durante la lenta muerte de su pareja- debido a un abuso sexual infantil por parte de sacerdotes católicos, y para colmo su hija es un marimacho que inicia una relación lésbica con Holloway, ésta a su vez la relectura negra innecesaria de la mítica MacNeil. Exorcismo en un principio parece coquetear con la tragedia y el thriller diabólico pero eventualmente derrapa en un último acto completamente delirante y arbitrario, por ello resulta aburrida, incoherente, derivativa y hueca por donde se la mire en consonancia con un montaje horrendo y unos jump scares siempre mediocres, apuntalados en una fotografía excesivamente oscura y por momentos absurda hasta lo risible. El director parece querer exorcizar la sombra que El Exorcista de seguro impuso sobre su familia pero el quid del metaterror lo rechaza y la idiotez del film ni siquiera llega al trash cínico de Las Últimas Supervivientes ni ofrece un buen exorcismo final, así las cosas lo único potable es Crowe, hoy del otro lado del mostrador con respecto a la boba aunque mejor El Exorcista del Papa (The Pope’s Exorcist, 2023), faena de Julius Avery en la que compuso al Padre Amorth, célebre demonólogo al servicio del Vaticano…
Exorcismo (The Exorcism, Estados Unidos, 2024)
Dirección: Joshua John Miller. Guión: Joshua John Miller y M.A. Fortin. Elenco: Russell Crowe, Ryan Simpkins, Chloe Bailey, Adam Goldberg, David Hyde Pierce, Sam Worthington, Adrian Pasdar, Tracey Bonner, Marcenae Lynette, Hallie Samuels. Producción: Kevin Williamson, Ben Fast y Bill Block. Duración: 96 minutos.