El Hombre Gris (The Gray Man)

Un asesino desdibujado

Por Martín Chiavarino

Los directores de las últimas películas de la saga de Avengers, Endgame (2019) y Infinity War (2018), y las dos últimas entregas del Capitán América que las preceden, Civil War (2016) y The Winter Soldier (2014), Anthony y Joe Russo, regresan al ruedo con la adaptación de un best seller del escritor Mark Greaney, colaborador de las últimas novelas de Tom Clancy, correspondientes a la saga de Jack Ryan, que ganó notoriedad precisamente con El Hombre Gris (The Gray Man), su primera novela publicada en 2009.

 

Seis (Ryan Gosling), un preso en una cárcel norteamericana, es reclutado de por vida por Fitzroy (Billy Bob Thornton) para trabajar en la CIA (Central Intelligence of America) en un programa secreto cuyo objetivo es tener agentes disponibles para misiones en las cuales la agencia necesita un operativo altamente calificado que pueda descartar después de usar. Varios años después, en una misión orientada a matar a un hombre en Bangkok y recuperar un amuleto con información, Seis descubre que su objetivo es otro operativo de su mismo programa secreto, Sierra, reclutado también por Fitzroy tiempo atrás. La cabeza de la misión, Carmichael (Regé-Jean Page), sospecha que Seis le oculta información y envía a su lugarteniente, Jessica Henwick (Jessica Brewer), a perseguirlo junto a un contratista privado, Lloyd Hansen (Chris Evans), un psicópata que trabaja asiduamente con Carmichael, a su vez un sociópata muy hábil para las relaciones interpersonales. Hansen pone un precio sobre la cabeza de Seis y la cacería comienza mientras el hombre gris intenta escapar de sus perseguidores para finalmente convertirse en el cazador. Hansen también secuestra a la sobrina de Fitzroy, Claire (Julia Butters), en un giro bastante delirante, y amenaza al ex agente de la CIA retirado con lastimarla, por lo que Fitzroy pasa de ayudar a Seis a ordenar eliminarlo. La acción sigue así durante dos horas con equipos de contratistas sembrando el caos por toda Europa sin importarles los daños colaterales ni los destrozos al patrimonio en un guión no muy lejano de los absurdos de la saga de Avengers.

 

Ryan Gosling regresa a sus personajes recios del estilo de Drive (2011) y Only God Forgives (2013), de Nicolas Winding Refn, y Blade Runner 2049 (2017), de Dennis Villeneuve, película en la que también actúa Ana de Armas, aquí en el papel de una colega que ayuda a Seis a rescatar a la sobrina de Fitzroy, secuestrada por Hansen para obligar a Fitzroy a entregarle a Seis. Ninguno de los actores desentona pero tampoco tienen demasiado lugar para lucirse en una propuesta en la que la acción es la gran protagonista y los actores son unas marionetas que acompañan los estallidos.

 

Con gran despliegue por muchas ciudades norteamericanas, asiáticas y de gran parte de Europa, El Hombre Gris derrocha municiones, explosiones y efectos especiales a granel en una odisea vertiginosa cuya trama es casi nula. Como en las películas que realizaron para Marvel, Joe y Anthony Russo no logran construir una explicación coherente para la acción que desarrollan, esa que al igual que en Avengers no importa para el resultado final, una arremetida de detonaciones y tiros sin demasiado sentido que entretiene a medias a un público que solo busca explosiones.

 

El libro original de Mark Greaney, El Hombre Gris, un discípulo literario de Clancy, responde a una fórmula bastante gastada por las novelas y películas de espías predecesoras, que desde la primera escena remite poderosamente a la saga de Jason Bourne, el personaje creado por el escritor estadounidense Robert Ludlum. En comparación, tanto las novelas de Ludlum como las películas de Bourne, llevadas al cine por el director británico Paul Greengrass, son muy superiores en todo sentido al film de los hermanos Russo escrito por Joe junto a sus asiduos colaboradores en las películas de Marvel, Christopher Markus y Stephen McFeely, ya sea en el desarrollo de la trama, la construcción de los personajes y especialmente en el desenvolvimiento de las escenas de acción. Incluso los eslabones de la franquicia de Misión Imposible superan con creces a este intento de saga impulsado por el éxito de los Russo en las flojas entregas que concluyeron el derrotero de Avengers.

 

Los hermanos Russo no logran poner un sello personal en un blockbuster muy impersonal, que desperdicia a Billy Bob Thornton y Ana de Armas, no logra desarrollar un villano coherente en Chris Evans, lo deja a Ryan Gosling en piloto automático y abusa de todos los clichés en una historia insostenible sobre un antihéroe que se convierte en vengador fugitivo. El Hombre Gris no da la talla de las películas de acción de las últimas décadas demostrando nuevamente que el promedio del nuevo cine arrastra un declive pronunciado con una pendiente peligrosa que amenaza con generar mucho contenido de muy bajo calibre, en lugar de pocas y cuidadas producciones, para alimentar la insaciable voracidad de las plataformas de entretenimiento.

 

El Hombre Gris (The Gray Man, Estados Unidos/ República Checa, 2022)

Dirección: Anthony Russo y Joe Russo. Guión: Joe Russo, Christopher Markus y Stephen McFeely. Elenco: Ryan Gosling, Chris Evans, Ana de Armas, Billy Bob Thornton, Jessica Henwick, Alfre Woodard, Regé-Jean Page, Wagner Moura, Julia Butters, Shea Whigham. Producción: Anthony Russo, Joe Russo, Palak Patel, Mike Larocca, Jeff Kirschenbaum, Joe Roth y Chris Castaldi. Duración: 122 minutos.

Puntaje: 4