Anteojos Negros (Occhiali Neri)

Un giallo erótico y delirante

Por Emiliano Fernández

A Dario Argento se le suele exigir, tanto desde la crítica bobalicona como desde el público quejoso por deporte, que todo lo que estrene esté al nivel de su producción artística de las décadas de los 70 y 80 como si fuese alguna entidad sobrehumana que no haya cambiado con el transcurso de los años y que lograse superar la metamorfosis del entorno del séptimo arte para regresar mágicamente a su época dorada, un planteo tontuelo y caprichoso que desconoce primero que el cine italiano entró en crisis durante los años 90, en simultáneo por la muerte de los grandes maestros del neorrealismo, la omnipresencia de la televisión más comercial y el vuelco de los espectadores masivos hacia la bazofia hollywoodense de siempre, y segundo que el mismísimo Argento para el período de transición de Dos Ojos Diabólicos (Due Occhi Diabolici, 1990) y Trauma (1993) ya demostraba estar cansado de la exuberancia barroca de los lustros previos y dispuesto a encarar una obra más sencilla acorde con presupuestos más modestos, un mercado internacional más acotado y -como decíamos con anterioridad, en gran parte por la uniformización cultural producto de la globalización- ese resurgimiento con todo del monopolio norteamericano en materia del gusto popular lobotomizado. Aclarado el punto en cuestión y sus diversas facetas, ahora sí podemos afirmar que Anteojos Negros (Occhiali Neri, 2022) es una de las mejores películas del maestro de las últimas décadas, una suerte de vuelta conceptual -a la vez minimalista y un tanto grotesca, pero siempre muy divertida por su imprevisibilidad y desproporción- al giallo de El Pájaro de las Plumas de Cristal (L’Uccello dalle Piume di Cristallo, 1970), El Gato de las Nueve Colas (Il Gatto a Nove Code, 1971) y 4 Moscas sobre Terciopelo Gris (4 Mosche di Velluto Grigio, 1971), todas propuestas de asesinos truculentos formalmente similares aunque en esta ocasión sin el “componente detectivesco” de antaño, reemplazado por la empatía hacia la protagonista y su compinche de menor edad, una dupla con química.

 

El núcleo fundamental del relato es Diana (Ilenia Pastorelli), una escort de la alta burguesía de Roma que se transforma en víctima de un homicida en serie especializado en prostitutas, así la bella señorita, después de sacarse de encima con gas pimienta a un cliente bastante perversito, es perseguida por una camioneta blanca que choca a su automóvil desde atrás y genera un pirotécnico accidente de tránsito en el que mueren los padres de un chiquillo asiático llamado Chin (Xinyu Zhang) y en el que la chica queda ciega por una hemorragia en el cuello que afecta la corteza visual del cerebro, ojos que por cierto ya venían afectados porque Diana miró por un segundo un eclipse sin los necesarios anteojos negros, esos que llevará en adelante para disimular en parte su ceguera. Mientras la escort fraterniza con una instructora para no videntes, Rita (Asia Argento, actriz fetiche del realizador e hija de Dario con Daria Nicolodi), mujer que le consigue una perra de ataque bautizada Nerea, Diana se hace amiga de Chin cuando el mocoso escapa de un orfanato católico en el que vivía por su flamante condición de huérfano, lo que la transforma en eje de un doble acoso porque la policía sospecha de ella en materia de la desaparición del niño y además el lunático quiere reventarla por haberse escapado de sus garras. Luego del asesinato de dos oficiales en la puerta del hogar de la meretriz, la Inspectora Bajani (Maria Rosaria Russo) y el Inspector Baldacci (Gennaro Iaccarino), ambos a su vez subalternos del encargado de la investigación por la andanada de crímenes, el Inspector en Jefe Aleardi (Mario Pirrello), la protagonista y el chino terminan en la casa semi campestre de Rita, donde el loquito los encuentra porque robó el celular de Bajani y el purrete lo llama pensando que habla con los uniformados, situación que desencadena el óbito de la instructora, cuando es expulsada del camino en medio de la noche y prontamente ahorcada, y una pelea con dos hombres que pretenden ayudarlos pero no pueden con el malvado, Matteo (Andrea Gherpelli), el criador de Nerea.

 

Más cerca de la Trilogía Animal y la gloriosa Rojo Profundo (Profondo Rosso, 1975) que del período del Metahorror de Tenebre (1982), Phenomena (1985) y Terror en la Ópera (Opera, 1987), Anteojos Negros incluye una mínima pincelada de tono cuasi sobrenatural, léase la delirante y ensoñada escena del último acto de esas serpientes marinas que atacan a Chin y Diana en un riacho con cañas altas mientras escapan del psicópata, que por un lado vincula al convite a la Trilogía de las Madres, aquella de Suspiria (1977), Infierno (Inferno, 1980) y La Madre de las Lágrimas (La Terza Madre, 2007), y por el otro lado se engloba en el fetiche de Argento con los animales en tanto comodín fabuloso símil La Noche del Cazador (The Night of the Hunter, 1955), de Charles Laughton, pensemos en los insectos de Phenomena, los tenebrosos cuervos de Terror en la Ópera o esta misma Nerea que en los segundos finales se convierte en terreno de disputa entre Matteo, un chiflado misógino y cocainómano, y la escort, fémina en esencia muy solitaria, en pos de determinar quién la tiene bajo su control, momento en el que se asoma ese fatalismo curiosamente humanista del cineasta italiano ya que el cariño que la perra siente por la furcia vuelca el asunto hacia una arremetida mortal contra el criador, derivando en el escape con vida de las víctimas. La premisa de la presa que evita su destino de muerte constituye una variante del formato del testigo en peligro, latiguillos ambos que el maestro ha utilizado en el pasado al igual que la ineptitud de la policía, hoy representada en el personaje decorativo de Aleardi, el combo de cuchillos/ sogas/ alambres, las “herramientas de trabajo” del asesino, la música cargada de sintetizadores a lo Goblin, hoy en manos del muy eficaz Arnaud Rebotini, y por supuesto el recurso hiper ochentoso de nuestra pareja dispareja contra un maníaco imparable, amén del detalle de que el dúo en cuestión está conformado por dos marginados extremos, hablamos de una prostituta ciega y un joven asiático en la sociedad hipócrita e intolerante de Europa.

 

Argento llevaba una década sin dirigir y por ello Anteojos Negros es una excelente noticia para todos los que amamos el cine de género ya que el señor filma desde una dimensión paralela en la que la corrección política y las prerrogativas para espectadores castrados no tienen cabida, de allí que esta adorable y ridícula trasheada adopte como bandera al giallo erótico basado en un muy buen manejo del suspenso y de la tensión y un aprovechamiento conspicuo del gore y las putas, rubros en los que sobresalen el maquillaje, las prótesis y los animatronics de Sergio Stivaletti y la colosal presencia de Pastorelli, una ex participante de la edición italiana de 2011/2012 de Gran Hermano (Big Brother) que a su vez debutó en cine mediante la recordada Lo Llamaban Jeeg Robot (Lo Chiamavano Jeeg Robot, 2015), de Gabriele Mainetti, hasta el convite de Dario su único trabajo destacable como actriz. A pesar de que resulta indudable que el nervio narrativo se desinfla un poco en ocasión de las postrimerías del relato, tampoco se puede negar que se gradece mucho la decisión de obviar los engranajes algo quemados del whodunit del mainstream para privilegiar, en cambio, un acecho que empieza siendo metropolitano y termina mutando en bucólico apocalíptico en sintonía con Cabo de Miedo (Cape Fear, 1962), de J. Lee Thompson, y su remake de 1991 del genial Martin Scorsese. Si lo pensamos en relación a la última etapa de la trayectoria de Argento, el opus cae por debajo de Syndrome (La Sindrome di Stendhal, 1996), iguala en gran medida a Insomnio (Non ho Sonno, 2001) y la muy poco vista ¿Te Gusta Hitchcock? (Ti Piace Hitchcock?, 2005) y por suerte supera a El Jugador (Il Cartaio, 2004) y Giallo (2009), esta última el peor trabajo del director, aquí de todas formas alejándose de aquellos thrillers de manual y consagrándose al acervo más desquiciado de Drácula (Dracula 3D, 2012), El Fantasma de la Ópera (Il Fantasma dell’Opera, 1998) y sus aportes magistrales para Maestros del Horror (Masters of Horror), esas Jenifer (2005) y Pieles (Pelts, 2006)…

 

Anteojos Negros (Occhiali Neri, Italia/ Francia, 2022)

Dirección: Dario Argento. Guión: Dario Argento y Franco Ferrini. Elenco: Ilenia Pastorelli, Asia Argento, Andrea Gherpelli, Mario Pirrello, Maria Rosaria Russo, Gennaro Iaccarino, Xinyu Zhang, Ivan Alovisio, Paola Sambo, Gianluca Giugliarelli. Producción: Conchita Airoldi, Brahim Chioua, Noémie Devide, Laurentina Guidotti y Vincent Maraval. Duración: 86 minutos.

Puntaje: 7