Engendro (Yön Lapsi)

Un monstruo en la familia

Por Emiliano Fernández

La cineasta finlandesa Hanna Bergholm se dio a conocer en el ambiente internacional con una fábula satírica muy interesante sobre las mentiras burguesas, el control femenino y la maternidad en general, Cría Siniestra (Pahanhautoja, 2022), acerca de una preadolescente llamada Tinja (Siiri Solalinna) que encontraba un huevo huérfano en el bosque, cortesía de un cuervo que entró al hogar familiar y fue cuasi asesinado por la progenitora sin nombre (Sophia Heikkilä), una ex patinadora artística convertida en influencer vía un videoblog en torno a la perfección de su parentela, que se completaba con el padre anodino de turno (Jani Volanen) y un hermano menor de la chica, el narcisista Matías (Oiva Ollila). Mientras la matriarca mantenía un romance con un sujeto que hacía refacciones en la casa, Tero (Reino Nordin), y presionaba a Tinja para que salga triunfadora en una próxima competencia de gimnasia para compensar el trauma por una lesión que le impidió continuar en el patinaje artístico, parte de su hipocresía en lo que a la imagen pública se refiere, la joven optaba por incubar el huevo y luego adoptar al gigantesco polluelo que salía de su interior, el cual de a poco se transformaba en un doppelgänger de Tinja bautizado Alli, a su vez muy adepto a reventar a cualquier ser vivo que importunase a la muchacha como el insoportable perro de la vecina o la propia vecina, la gimnasta como ella Reetta (Ida Määttänen), su competencia. Aquella ópera prima trabajaba muy bien la oposición entre una faceta social dócil, Tinja, y la vertiente privada salvajona, esa Alli que en el desenlace terminaba ocupando el lugar de la original cuando la madre involuntariamente mataba a Tinja, por cierto un sincericidio en lo que respecta a la correlación de fuerzas en la crianza rosa ya que no es papi sino mami, el espejo femenino inoportuno, quien elimina la ingenuidad pueril y fuerza la eclosión de la “mujer fuerte” de la adultez, precisamente por ello el reemplazo identitario ocurría durante la pubertad y sin duda resultaba angustiante para todo el círculo familiar en su conjunto.

 

Claramente el segundo largometraje de Bergholm y su debut en el idioma inglés, Engendro (Yön Lapsi, 2026), una vez más escrito por la directora y su colaborador de antaño, Ilja Rautsi, sigue la estela de Cría Siniestra aunque ahora retratando el periplo de un varoncito, lo que no la hizo renunciar a la perspectiva femenina ya que el punto de vista dominante es el de Saga (Seidi Haarla), una finlandesa que se muda a una casona derruida en el medio de un bosque de su patria con su esposo británico, Jon (Rupert Grint), a su vez vástago de un sacerdote anglicano, Christian (John Thomson), y una mujer interesada en el folklore local (Rebecca Lacey). El lugar en cuestión, otrora perteneciente a su abuela, es renovado para la llegada del retoño peludo del matrimonio, ese que iba a llamarse como el nono hasta que la madre opta por otorgarle el nombre de Kuura, un purrete animalizado y sobrenatural que gruñe, llora mucho, camina fácilmente, invoca el crecimiento de la flora, adora la oscuridad y el viento, se quema con cualquier metal y para colmo de males muerde los pezones de la madre y prefiere sangre antes que leche y carne cruda antes que papilla o cosas semejantes para bebé. Mientras que Saga detesta al purrete por su trasfondo demandante, antipático y muy agresivo, considerándolo peligroso y responsabilizándolo por haberle destrozado la vagina y no poder perder los kilos que ganó durante el parto, Jon por su parte piensa que el chico es normal en su nivel de exigencia y la que arrastra problemas -de tipo psicológico- es la progenitora, opinión que comparte la hermana de ella, Taru (Pamela Tola), cuya hija, Anna (Silvia Saloranta), se queda sin parte del dedo índice derecho cuando Kuura se lo arranca de un mordisco y se lo come. La madre de Saga, una médica sin nombre (Pirkko Saisio), también padece la violencia del nene, el cual le arranca un aro de una oreja, y por cierto le comunica a Saga que ella de mocosa era exactamente así, llorando, gruñendo y generando la sensación de que exprimía de la progenitora hasta la última gota de su vida.

 

A pesar de que a simple vista uno podría apresurarse en definir a la propuesta como una amalgama de la aversión a los hijos anómalos de El Bebé de Rosemary (Rosemary’s Baby, 1968), de Roman Polanski, y El Monstruo Está Vivo (It’s Alive, 1974), de Larry Cohen, y la exploración posmoderna de la maldad en la niñez en sintonía con El Ángel Malvado (The Good Son, 1993), odisea de Joseph Ruben, y Tenemos que Hablar de Kevin (We Need to Talk About Kevin, 2011), de Lynne Ramsay, la verdad es que Engendro, también conocida por su título en inglés, Nacido en la Noche (Nightborn), funciona más como un cuento de hadas para adultos o un drama paródico tácito sobre padres primerizos que como epopeya tradicional de terror, amén del hecho de que Bergholm durante buena parte del metraje parece muy preocupada por complementar -y a veces corregir- las ideas de Cría Siniestra en lo que respecta a darle más importancia a los personajes masculinos, previamente unos bobos pasivos tremendos salvo el caso de Tero, y vincular a la virulencia paradigmática del varón con un sustrato biológico que se le escapa de las manos, por ello en pantalla Kuura es algo así como una versión exacerbada de una Saga de índole antisocial que cuando creció experimentó un recorrido anímico inverso al de la adolescente del film anterior, pasando de agresiva a dócil para volver a ser agresiva al descubrir que el mocoso es tan efervescente como ella lo fue de niña, según las palabras de una madre médica que en el relato oficia de “agente del saber” al igual que la suegra, esa que aclara que podemos estar frente a un caso de trolls, cuya sangre estaría corriendo por las venas de Saga debido a algún antecesor que no bendijo a su vástago y así el nenito terminó en las manos de estas criaturas mitológicas escandinavas. Por supuesto que asimismo sobrevuela la narración el fantasma del divorcio en puerta, de la romantización naif del embarazo y de las enormes responsabilidades que llegan con el vástago, tres grandes pivotes de los discursos antinatalistas hoy hegemónicos.

 

Bergholm retoma las tres fases históricas del horror rosa del Siglo XXI, hablamos primero de transformaciones corporales (sangre vaginal durante y luego del parto, estrías espantosas en el abdomen, bastones ortopédicos para caminar, etc.), segundo cierta responsabilidad del compañero símil planteo misándrico leve (el condescendiente Jon niega el problema pero se muestra comprensivo ante los exabruptos de Saga, quien suele ser odiosa por un egoísmo histérico que ocultó a su marido y reaparece con toda su fuerza durante esta etapa de crisis postparto) y tercero los combates dialécticos y prosaicos dentro del mismísimo ecosistema mujeril (Taru considera a su hermana una individualista con una personalidad asfixiante que rechaza a su propio hijo cual filicidio, algo que se remonta a su infancia como también lo deja en claro el personaje materno de Saisio, dando a entender que el carácter parasitario de Saga está homologado a la madre de Tinja en Cría Siniestra). Ahora bien, Bergholm nuevamente deja para el desenlace el momento de las definiciones ideológicas verdaderas ya que la aceptación de Kuura por parte de su progenitora y la partida del peque hacia un bosque que lo recibe gustoso bajo la forma de un árbol femenino antropomorfizado, justo luego de devorar ambos el corazón de papi, trae a colación aquel parasitismo de puesta -eso de poner huevos en nidos ajenos- del opus de 2022, latiguillo que además estuvo presente en Vivarium (2019), de Lorcan Finnegan, y Cuckoo (2024), de Tilman Singer, y pareciera estar vinculado a unos trolls de impronta vegetal, precisamente por ello la madre no puede alejarse del retoño pero tampoco tocarlo. Haarla, célebre por Compartimento Nº 6 (Hytti Nro. 6, 2021), de Juho Kuosmanen, y Grint, ya todo un experto en problemas maternales/ pueriles gracias a Servant (2019-2023), la serie de Tony Basgallop para Apple TV+, están perfectos como seres imperfectos que deben reaccionar ante la perspectiva de un monstruo en la familia que demanda atención y los sitúa frente a otro espejo muy poco halagador…

 

Engendro (Yön Lapsi, Finlandia/ Reino Unido/ Lituania/ Francia, 2026)

Dirección: Hanna Bergholm. Guión: Hanna Bergholm e Ilja Rautsi. Elenco: Seidi Haarla, Rupert Grint, Pirkko Saisio, Rebecca Lacey, Pamela Tola, John Thomson, Silvia Saloranta, Lotta Kaihua, Katja Nugent, Yuha Pihanen. Producción: Daniel Kuitunen y Noëmie Devide. Duración: 91 minutos.

Puntaje: 8