Velvet Buzzsaw

Un rompecabezas alucinógeno

Por Martín Chiavarino

Tras un espectacular debut con Primicia Mortal (Nightcrawler, 2014), un film sobre la falta de escrúpulos de un lumpen sociópata en busca de primicias para los noticieros amarillistas, y un segundo film correcto sobre un abogado defensor, Roman J. Israel, Esq. (2017), que le valió a Denzel Washington numerosas nominaciones como mejor actor, la tercera película del realizador norteamericano Dan Gilroy continúa con su cuidadosa disección de las distintas capas de la glamorosa y contradictoria ciudad de Los Ángeles.

 

En este rompecabezas alucinógeno alrededor de los circuitos artísticos de la costa oeste de Estados Unidos una joven asistente de una galerista y representante de artistas, Josephina (Zawe Ashton), descubre las perturbadoras obras de un vecino que acaba de fallecer repentinamente llamado Ventril Dease. Al enterarse de que el difunto es un artista con una cuantiosa y enigmática obra pictórica que ha dejado claras instrucciones para la destrucción de sus inquietantes pinturas, Josephina decide apropiarse de las susodichas antes de que sean arrojadas a la basura. De a poco su novio Morf Vandewalt (Jake Gyllenhaal), un conocido crítico de arte, su jefa Rhodora Haze (Rene Russo) y hasta un compañero de trabajo, Bryson (Billy Magnussen), se enteran de la fuerza y la potencialidad discursiva de la obra de Dease que Josephina guarda en su departamento, y su jefa le ofrece un trato para convertirse en su socia en la comercialización de los cuadros. La exposición del fallecido artista es un éxito y su obra interpela a un público anonadado y desesperadamente necesitado de novedades y aire fresco en un ambiente muy cargado y sin demasiadas ideas. Pero mientras todos festejan, la obra parece cobrar vida en un despertar sobrenatural y varios protagonistas comienzan a morir de forma inexplicable e inesperada, lo que lleva a los personajes a investigar en el convulsionado y tétrico pasado del esquivo Ventril Dease.

 

Velvet Buzzsaw (2019) se adentra en la miseria de la comunidad artística, la constante búsqueda de novedades, la vertiginosidad del ascenso y la caída, la evanescencia de las rupturas, la repetición de las mismas fórmulas que se reciclan continuamente, la obsesión con el éxito y el reconocimiento, las poses bohemias y la soberbia risible para ofrecer un film sobre el carácter perturbador e hipnótico del verdadero arte pictórico, hoy perdido bajo el maquillaje de las caprichosas modas.

 

Las buenas actuaciones de todo el elenco, que incluye además a la histriónica actriz Toni Collette y a un John Malkovich inoxidable, logran rescatar una película con buenas ideas que se pierde un poco en su propio embrollo narrativo. Gilroy combina el suspenso y los toques de comedia con un núcleo de terror sobrenatural que resalta el carácter perturbador del arte y la necesidad de sentirse interpelado por la obra artística, pero lo más interesante es la observación sardónica de la escena del arte de Los Ángeles, la influencia de la crítica, las luchas entre los representantes y los galeristas, la pérdida de la inspiración, las pujas entre los intermediarios, los museos y los compradores, y debajo de todo, el espíritu trasformador del arte pisoteado y degradado por un mercado capaz de domesticar a cualquier artista rebelde.

 

Tanto la fotografía de Robert Elswit, asiduo colaborador de Paul Thomas Anderson en algunos de sus más aclamados films, como la música de Marco Beltrami y Buck Sanders funcionan muy bien en la construcción de escenas demasiado complejas y rebuscadas que Gilroy no siempre resuelve bien. El título del film, Velvet Buzzsaw, “zumbido de terciopelo” (argot por cunnilingus), refiere a la banda punk que Rhodora, la galerista, tenía en su temprana juventud, un recuerdo de sus años anarquistas del que sólo queda un tatuaje en la espalda y algunas contundentes frases punk sobre la relación entre la creatividad y el atrevimiento a adentrarse en lo desconocido de la líder del grupo, una joven que se quitó la vida hace ya muchos años.

 

La idea de la obra artística que se rebela contra los representantes de la banalización y pasteurización del arte, mercaderes de la percepción que anulan la creación e impiden el surgimiento de un discurso que conmueva, destruyendo toda potencialidad creadora con sus fórmulas y eventos para millonarios de un ámbito muy cerrado y pretencioso, funciona a la perfección y es ejemplificada en varias oportunidades. Sin embargo la combinación de géneros aporta confusión en lugar de riqueza narrativa en un guión que pretende decir demasiado y se termina perdiendo en su propio pantano, dejando muchos cabos sueltos, personajes sin desarrollar y cuestiones sin resolución producto de algunas malas decisiones argumentales que ahondan en hilos narrativos concretos y no en otros. Más allá de esto el film logra construir una historia coherente y exponer su idea dejando algunas sonrisas ante el patetismo de la comunidad artística, pero sin el brillo que Gilroy le había impregnado a Primicia Mortal, hasta ahora su obra maestra.

 

Velvet Buzzsaw (Estados Unidos, 2019)

Dirección y Guión: Dan Gilroy. Elenco: Jake Gyllenhaal, Rene Russo, Zawe Ashton, Tom Sturridge, Toni Collette, Natalia Dyer, Daveed Diggs, John Malkovich, Billy Magnussen, Alan Mandell. Producción: Jennifer Fox. Duración: 113 minutos.

Puntaje: 6