1° Tour de Cine Francés

Un vistazo a la mirada francesa

Por Martín Chiavarino

El éxito del cine francés en Argentina promovió la llegada al país de la conocida muestra itinerante Tour de Cine Francés, impulsada por las productoras Nueva Era Films y Cinépolis, la Embajada de Francia en México y la Federación de Alianzas Francesas, que se lleva a cabo en México desde hace ya más de veinte años. En la muestra se presentarán una selección de siete films franceses de 2017 y 2018 no estrenados aún en el país como Sin Dejar Huellas (Fleuve Noir, 2018), de Erick Zonca, Gauguin: Viaje a Tahití (Gauguin: Voyage de Tahiti, 2017), de Edouard Deduc, ambas con fecha de estreno en Argentina, Cara de Ángel (Gueule d’ange, 2018), de Vanessa Filho, El Regreso del Héroe (Le Retour du Héros, 2018), de Laurent Tirard, Señor Sabelotodo (Monsieur je-sais-tout, 2018), de Stéphan Archinard y François Prévôt-Leygonie, Rodando hacia Ti (Tout le Monde Debout, 2018), de Franck Dubosc, y Normandía al Desnudo (Normandie Nue, 2018), de Philippe Le Guay. La muestra se llevará a cabo en los Village Cines de Recoleta y Caballito en Buenos Aires del 4 al 17 de octubre y del 11 al 17 de octubre en los complejos de Village Cines Pilar, Avellaneda y Rosario, y del 18 al 24 de octubre en los Village Cines de Mendoza y de Neuquén. Aquí algunas críticas de los films más destacados.

 

Sin Dejar Huellas (Fleuve Noir, 2018), de Erick Zonca

 

Literatura y verdad

 

El regreso del realizador francés Erick Zonca, cuya ópera prima, La Vida Secreta de los Ángeles (La Vie Rêvée des Anges, 1998), deslumbró por su potencia narrativa y poética gracias a la representación de las relaciones sociales bajo el neoliberalismo, no podría ser más auspicioso. En Sin Dejar Huellas (Fleuve Noir, 2018) Zonca adapta la primera novela del escritor israelí Dror Mishani, Expediente de Desaparición (Tik Ne’edar, 2013), para adentrarse en las turbulentas aguas de un policial negro de gran intensidad y giros inesperados.

 

La repentina desaparición de un adolescente de dieciséis años, Dany Arnault, desata una investigación que se convierte en obsesión para el comandante François Visconti (Vincent Cassel), un policía alcohólico resentido por el abandono de su esposa y encolerizado tras descubrir que su hijo vende drogas en un boulevard a plena vista. Mientras las pistas se desvanecen y las teorías de la fuga y del secuestro pululan como conjeturas, Visconti se centra en la figura de un vecino de la familia, un profesor de gran afinidad con Dany que aboga por la teoría de la fuga y aporta un perfil psicológico del joven como un adolescente atrapado en un mundo claustrofóbico del que necesita escapar. Visconti descubre varias mentiras en el testimonio del afectado vecino, Yann Bellaile (Romain Duris), y decide seguirlo e investigarlo para ver si la pista lo conduce a dilucidar la verdad. Pero Visconti también se obsesiona con la madre de Dany, Solange (Sandrine Kiberlain), una mujer dedicada a su hija discapacitada y devastada por la desaparición de su hijo, lo que compromete aún más su situación al frente del caso.

 

Sin Dejar Huellas es un policial que relaciona las obras del escritor Franz Kafka con el anhelo por la escritura, la obsesión por la verdad y los secretos familiares que desatan tragedias en un opus complejo, profundo y electrizante. La construcción literaria y la investigación policial se funden para ofrecer indicios y dirigir las miradas pero también para confundir y desviar a los personajes de las amargas certezas que la realidad les depara. Vidas destrozadas o a punto de estarlo se cruzan aquí en un choque que expone las miserias de los protagonistas para poner a prueba sus valores y su determinación de descubrir, inventar o encubrir la verdad.

 

El realizador de Julia (2008) vuelve a indagar así en la naturaleza humana para descubrir una vez más la podredumbre que acecha en el corazón de los hombres pero también el coraje maternal, la pulsión de verdad, los caminos enrevesados de la creación literaria y los deseos inconscientes en un film en el que se destaca la construcción fenomenal de cada uno de los personajes, interpretados de forma excelente por grandes actores como Vincent Cassel, Romain Duris, Sandrine Kiberlain, Élodie Bouchez, Hafsia Herzi, Lauréna Thellier, Charles Berling y Jérôme Pouly. Sin Dejar Huellas estremece de esta forma con su dinámica de tensión permanente que dirige a los protagonistas hacia los inevitables caminos de la tragedia en un drama para reflexionar sobre el abuso, las motivaciones del crimen y hasta dónde pueden llegar los buscadores de historias en sus quimeras.

 

Gauguin: Viaje a Tahití (Gauguin: Voyage de Tahiti, 2017), de Edouard Deluc

 

Espíritu salvaje

 

En su segundo largometraje, Edouard Deluc, responsable de Mariage à Mendoza (2012), se adentra en las sinuosas, eclécticas y talentosas aguas de la vida del extraordinario pintor postimpresionista francés Paul Gauguin. La película es un retrato del período en el que Gauguin se estableció por primera vez en Tahití para escapar de la vida artificial y convencional de Europa con la finalidad de encontrar motivaciones, escenarios naturales e inspiración para su obra en el devenir idealizado de la polinesia francesa.

 

La falta de éxito de sus obras en Francia y una profunda necesidad de regresar a un estado más puro impulsa a Gauguin a radicarse en Tahití, colonia francesa a fines del Siglo XIX. Una vez allí emprende un peligroso viaje adentrándose en la isla para encontrar paisajes y motivos y descubre a una tribu que le ofrece a una adolescente, Tehura, como esposa. La joven le imbuye la inspiración que el pintor buscaba, lo aleja de su soledad y le hace olvidar por un momento de la pobreza de la que no puede sustraerse y de la enfermedad que lo aqueja. Así comienzan a nacer algunas de las mejores obras del pintor simbolista y sintetista, hoy expuestas en los museos más importantes del mundo.

 

A partir de uno de los viajes más importantes en la vida de Gauguin, Deluc explora uno de los episodios artísticos que marcaron la transformación paulatina durante el Siglo XIX del estatuto del arte pictórico y sus estructuras consagratorias de baluarte de un orden estético a vanguardia rebelde romántica con pretensión revolucionaria respecto de los valores morales, políticos y visuales de la sociedad.

 

El guión, escrito por el propio Deluc junto a Etienne Comar, Thomas Lilti y Sarah Kaminsky, está construido a partir de Noa Noa, el diario de viaje que Gauguin publicó en una revista francesa a fines del Siglo XIX sobre su periplo por Tahití, que unos años después se convirtió en un libro que incluyó algunos grabados en madera y poemas de Charles Morice. Hoy el libro es considerado, por gran parte de los especialistas en la obra del pintor, un producto de la imaginación y el plagio en lugar de una narración verídica de los acontecimientos de la vida del autor.

 

Con una música de cuerdas en la que predominan los violines cálidos pero lánguidos, compuesta por Warren Ellis, responsable de la banda sonora de Sin Nada que Perder (Hell or High Water, 2016) y Viento Salvaje (Wind River, 2017), el film construye un tono parsimonioso y severo a partir del espíritu salvaje e impetuoso -pero enfocado en el arte- de Gauguin. Vincent Cassel se destaca con una actuación brillante, componiendo una personalidad irascible, solitaria y obsesionada por la creación de una obra única. Un punto muy alto de la película es la fotografía de Pierre Cottereau, que hace hincapié en los hermosos paisajes agrestes de Tahití y en los gestos de la gran interpretación de Cassel.

 

Gauguin: Viaje a Tahití (Gauguin: Voyage de Tahiti, 2017) refleja los anhelos y las obsesiones pastorales de uno de los pintores más importantes y creativos de la pintura moderna para transportar al espectador a una era en la que el propósito transformador del arte pretendía derrotar al cinismo hedonista de una burguesía que imponía sus valores a través del capital. El film de Deduc cuestiona así el carácter de mercancía de la obra de arte para situarlo en el ámbito de la experiencia rebelde, expresando su potencial revolucionario pero también sus contradicciones.

 

Cara de Ángel (Gueule d’ange, 2018), de Vanessa Filho

 

La sirenita abandonada

 

El segundo largometraje de la realizadora francesa Vanessa Filho, Cara de Ángel (Gueule d’ange, 2018) es un profundo drama que indaga en la relación entre una madre increíblemente irresponsable y su pequeña y adorable hija de once años.

 

Ellie (Ayline Aksoy-Etaix) es una niña francesa que convive con una madre alcohólica y depresiva en una ciudad a la orilla del mar. Marlène (Marion Cotillard) es incapaz de combinar las responsabilidades de la maternidad con su adicción a los excesos, el abuso de alcohol y su inclinación hacia las relaciones casuales. Una noche la madre abandona a su hija para irse con un hombre que acaba de conocer en un boliche y la niña comienza a imitar a su madre en su ausencia, tomando cada vez más alcohol y convirtiendo lo que era un juego en un hábito. Cuando Ellie conoce a Julio (Alban Leloir) entablan una relación de amistad que ambos necesitan para sanar sus heridas y tener a alguien en quien apoyarse ante la soledad que les aqueja.

 

El film de Filho cuenta con extraordinarias actuaciones de todo el elenco, pero pone especial énfasis en la interpretación de la niña. El guión, en colaboración entre la directora y Diastème François Pirot, es demasiado rebuscado y por momentos inverosímil, pero logra construir una gran calidez gracias a la química de los personajes y la candidez de Ayline Aksoy-Etaix. La fotografía de Guillaume Schiffman, responsable de la dirección de fotografía de El Artista (The Artist, 2011) y Godard Mon Amour (Le Redoutable, 2017), entre otras, apela a los primeros planos para construir a través de los gestos, las emociones de personajes atribulados y confundidos por las actitudes inexplicables de la mujer interpretada maravillosamente por la histriónica Marion Cotillard.

 

Con algunas reminiscencias lejanas a las extraordinarias Alicia en las Ciudades (Alice in den Städten, 1974), de Wim Wenders, y Mommy (2014), de Xavier Dolan, el film en cuestión parece una combinación descolorida de ambas, pero también una síntesis en la que las miserias de los adultos se diluyen en la realidad y la visión de la misma que tiene la niña de todo lo que ocurre. Víctima de una situación clara de abandono, ella hace su camino como puede tanto en la escuela con los otros niños como en el mundo de los adultos al que se ve expuesta en soledad.

 

Cara de Ángel logra atrapar al espectador y mezclar la crudeza del abandono con la inocencia de la interpretación de una niña confundida que se debate entre la necesidad de madurar y su deseo de jugar, contraponiendo la actitud contradictoria de la madre con el ofrecimiento de amistad del responsable Julio. Filho consigue aquí generar que los personajes fascinen a través de acciones inesperadas para crear un opus entrañable pero también cruel debido a las situaciones de hostigamiento, dejadez y rechazo con las que la niña debe lidiar para crecer prematuramente.

 

El Regreso del Héroe (Le Retour du Héros, 2018), de Laurent Tirard

 

Un ídolo epistolar

 

El experto en comedia francesa Laurent Tirard regresa con una propuesta romántica ambientada a principios del Siglo XIX en la Francia previa al ocaso napoleónico. Jean Dujardin interpreta al Capitán Charles-Grégoire Neuville, un militar seductor y charlatán que pide la mano de la hija más joven de la familia Beaugrand, Pauline. Tras partir para Austria para combatir a las órdenes de Napoleón, no llegan más noticias de él y Pauline se deprime y contrae neumonía. Para animarla, la hermana mayor, Elizabeth (Mélanie Laurent), comienza a escribir cartas firmadas como Neuville en las que el Capitán se ve envuelto en una serie de aventuras en las que demuestra un heroísmo novelesco. Con Pauline recuperada y embelesada completamente por las historias, Elizabeth decide terminar con la correspondencia epistolar haciendo perecer a Neuville acorralado a manos del ejército inglés en India. Con Pauline ya casada con un nuevo pretendiente, Nicolás (Christophe Montenez), el Capitán regresa un día convertido en un vagabundo maloliente para descubrir las historias que circulan en el pueblo sobre él. Tras reflexionar decide asearse y regresar como el hijo pródigo de un pueblo necesitado de un héroe. La familia Beugrand lo recibe con todas las pompas de su rango imaginario pero la tensión entre Elizabeth y Neville crece mientras las historias del Capitán se acrecientan hasta el absurdo.

 

El Regreso del Héroe (Le Retour du Héros, 2018) combina una narración basada en una clásica comedia de enredos con una buena ambientación histórica para dar lugar a los malentendidos producto de las extravagantes historias de Elizabeth, que más tarde se convierten en la fachada de Neuville para crear una trama tan desopilante como inesperada sobre la valentía, la cobardía, la guerra y, por supuesto, el amor.

 

Con buenas actuaciones de un elenco muy ajustado y divertido, el film de Tirard logra cautivar aunque no sorprender con un estilo cálido y familiar pero también cínico y sexual, armonizando los distintos tonos a través de la comedia satírica y la exageración. La obra también se destaca por una excelente ambientación de época con decorados, atuendos y escenarios que recrean la vida en las ciudades periféricas de la Francia de principios del Siglo XIX, y por un buen guión basado en perspicaces diálogos certeros por parte del propio Tirard en colaboración con Grégoire Vigneron. El Regreso del Héroe es así un claro exponente del estilo burlesco de la comedia francesa y su idiosincrasia, que ofrece imaginación, diversión y una pareja con mucha química, que oscila entre el amor, el odio, el rechazo y la necesidad de encontrar más que una pareja, un cómplice para las fechorías y el regocijo.

 

Señor Sabelotodo (Monsieur je-sais-tout, 2018), de Stéphan Archinard y François Prévôt-Leygonie

 

El arquero ajedrecista

 

Señor Sabelotodo (Monsieur je-sais-tout, 2018) es la adaptación cinematográfica de la popular novela del escritor francés Alain Gillot, La Lógica Cotidiana de la Felicidad (La Surface de Réparation, 2015), un suceso editorial en Europa, que narra la difícil experiencia de integración social de un adolescente con síndrome de asperger a través de la relación con su tío y el deporte.

 

A punto de firmar un contrato millonario para entrenar a un equipo chino, Vincent (Arnaud Ducret), un reconocido futbolista de treinta y cinco años retirado a causa de una grave fractura devenido entrenador de equipos juveniles, recibe la noticia de que su familia necesita que cuide a su sobrino, Léo (Max Baissette de Malglaive), del que él no tenía idea de su existencia. Vincent abandona por un momento su vida de soltero despreocupado para hacerse cargo del hijo de su hermana, de la que no se conoce su paradero, y entre ellos surge un vínculo profundo a partir del deporte y de la influencia de la nueva doctora del equipo, Mathilde (Alice David). Léo demuestra rápidamente mucha habilidad como arquero gracias a su deslumbrante inteligencia y capacidades para el análisis matemático en tiempo real y se suma al equipo como arquero titular, pero la fecha del viaje a China se acerca y la relación entre el tío y el sobrino se rompe abruptamente por la falta de compromiso de Vicent para con su familia. A medida que el relato avanza las heridas abiertas van tomando carne y sólo el deporte y el amor filial podrán cerrarlas.

 

El tercer largometraje en colaboración de Stéphan Archinard y François Prévôt-Leygonie adapta una historia sobre las posibilidades del deporte, y particularmente del fútbol, para la integración social y más precisamente para el tratamiento de enfermedades como el síndrome de asperger. El guión de Alain Gillot contó con la colaboración de ambos realizadores para la construcción de una historia entrañable con algunos toques de humor sobre los lazos familiares y las posibilidades de aprendizaje en cada situación de la vida. El film se presenta como un relato sobre el reconocimiento de los errores propios, la superación de los prejuicios, la sanación de las heridas que el orgullo y el ansia por encontrar el camino propio generan durante la vida, y las inesperadas sendas que toman los anhelos. Aunque la trama sea demasiado simple y previsible, la narración funciona a través de personajes cálidos y afectuosos que logran convencer con sus buenas interpretaciones. Señor Sabelotodo consigue así su cometido de llevar al cine una historia sobre el amor y la ayuda que todos necesitan para superar sus malos momentos, dar vuelta las malas decisiones y brillar.