Con Luca (2021), Pixar vuelve a apostar por una historia situada en un lugar específico con costumbres muy marcadas, en este caso un pequeño pueblo costero en la Liguria italiana en algún momento de la década del sesenta. Tras varios años como dibujante, Enrico Casarosa debuta aquí como guionista y director de un film sobre el valor de la amistad y de los sueños en el que unos niños anfibios deciden descubrir qué les depara la superficie.
El pequeño Luca es un ser anfibio que cuida de su rebaño de peces pero sueña con el mundo fuera del mar a través de los objetos que los pescadores pierden mientras realizan su faena. Embelesado en sus ensoñaciones el niño pez conoce a Alberto, otro niño que vive solo en una torre abandonada en una isla cercana al pueblo costero, que lo induce a perder sus miedos y a imaginar nuevas aventuras. A la espalda de los deseos de sus padres, temerosos de la vida fuera del mar, Luca se encuentra todos los días con Alberto para soñar con recorrer el mundo en una moto Vespa, símbolo de la libertad y de los sueños. Cuando sus padres se enteran de las actividades de Luca lo amenazan con enviarlo a pasar una temporada en las profundidades del océano con su tío, pero Luca escapa con Alberto al pueblo para encontrar una Vespa que los conduzca a la libertad.
En el pueblo, los niños conocen y se hacen amigos de Giulia, una niña que vive en Génova con su madre y que pasa los veranos con su padre, un pescador manco de gran contextura física, en el pueblo. Los tres niños se anotan como equipo en una competencia que incluye una carrera en bicicleta, una competencia de nado y otra de comida de pasta para ganar el dinero que les permita comprar una Vespa y derrotar a Ciccio, un adolescente engreído que todos los años se anota con sus prosélitos para ganar la contienda popular, pero Alberto se enfada por la atención que Luca le presta a Giulia y su amistad se resiente símil triángulo amoroso.
Cuando los padres de Luca notan que su hijo se ha ido, van a la superficie y lo buscan por todo el pueblo tirándole agua a todo niño que ven en divertidas escenas que se mezclan con las ensoñaciones que Luca tiene despierto mientras imagina sus aventuras futuras con su entrañable amigo.
Luca es sin lugar a dudas un canto a la amistad, al encuentro fraterno en la infancia de esas almas gemelas con las que se comparten juegos, sueños y aventuras que marcan la niñez. El film de Casarosa se toma muy en serio la construcción de los personajes y sus vaivenes emocionales. Luca es un niño tímido pero curioso, que va venciendo sus miedos a medida que se deja influir por Alberto y por Giulia, que lo empujan a emprender las aventuras que anhela en sus sueños despierto, mientras que Giulia es una niña hiperactiva que busca ganarle a Ciccio para terminar con sus abusos. Alberto, por su parte, es un joven que ha sido abandonado y que se ha vuelto completamente independiente, pero al conocer a Luca encuentra a un amigo entrañable para compartir sus aventuras e ir más allá de su isla.
En base a la historia del director Enrico Casarosa sobre su vida en Génova, junto a Jesse Andrews y Simon Stephenson, el propio Andrews y Mike Jones, el guionista de Soul (2020), construyen una trama basada en la nostalgia por la vida simple, las costumbres italianas y la alegría de vivir de la Liguria.
La historia de Luca retoma el folclore de dragones y monstruos marinos de la zona con un sesgo deudor del personaje central de El Hombre Anfibio (Chelovek-Amfibiya, 1962), el popular film soviético de principios de la década del sesenta dirigido por Vladimir Chebotaryov y Gennadiy Kazanskiy en base a la novela del escritor ruso de ciencia ficción Aleksandr Belyaev, que inspiró al personaje central y a la historia de La Forma del Agua (The Shape of Water, 2017), de Guillermo del Toro. Aquí los moradores del mar cambian de forma cuando salen a la superficie y se mimetizan con los habitantes del pueblo costero, pero cualquier gota de agua puede revelar su verdadera forma, lo que genera escenas cómicas que involucran a un gracioso y simpático gato con cara de enojado.
Luca también retoma la estética y realiza guiños al mundo mágico del realizador japonés Hayao Miyazaki, así como a las películas en stop-motion de Wes Anderson, especialmente su paleta de colores pasteles estridentes, pero también busca homenajear en muchas escenas a la imaginación del cine de Federico Fellini.
La animación intenta reforzar la propuesta infantil con una estética más impresionista que realista, movimientos toscos que reflejan una imagen cándida y romántica de la niñez. En este sentido Casarosa utiliza técnicas de animación más artesanales respecto de otros films animados de la actualidad, lo que resalta su intención nostálgica alrededor de la infancia en la década del sesenta en Italia.
Si Luca ya de por sí es un canto a la sensibilidad italiana, la banda sonora del compositor estadounidense Dan Romer, el responsable de la maravillosa música de Beast of the Southern Wild (2012), es realmente brillante, de una gran vitalidad nostálgica y una alegría melancólica sobre los descubrimientos de la niñez, las aventuras y los sueños infantiles con la belleza de la Liguria de fondo.
Casarosa construye aquí uno de los films más cálidos de Pixar, lleno de alegría infantil y de aprendizaje para adultos y niños sobre las relaciones entre ambos con una crítica a las actitudes sobreprotectoras, la desidia de algunos padres y la falta de amplitud de mirada ante el mundo. Luca realmente logra que la simpleza de la historia se mezcle con la cinefilia en una mirada del mundo alegre aunque no por eso inocente, advirtiendo sobre los peligros que acechan pero alentando a vencer los miedos con valentía y un poco de arrojo.
Luca (Estados Unidos, 2021)
Dirección: Enrico Casarosa. Guión: Mike Jones y Jesse Andrews. Elenco: Jacob Tremblay, Jack Dylan Grazer, Emma Berman, Saverio Raimondo, Maya Rudolph, Marco Barricelli, Jim Gaffigan, Peter Sohn, Lorenzo Crisci, Marina Massironi. Producción: Andrea Warren. Duración: 101 minutos.