El segundo largometraje de ficción del realizador alemán Sebastian Meise, Gran Libertad (Große Freiheit, 2021), comienza con una filmación clandestina casera de unas escenas explícitas homosexuales masculinas en un baño público en Alemania por parte de las autoridades, cuyos protagonistas son juzgados y enviados a la cárcel bajo el ominoso párrafo 175, artículo del código criminal alemán que pena con reclusión las prácticas homosexuales entre hombres, sección introducida en las leyes imperiales en 1871 y utilizada por los nazis para la persecución y el exterminio de miles de ciudadanos que habían disfrutado de un período de relativa tolerancia durante la República de Weimar.
El protagonista, Hans Hoffmann (Franz Rogowski), es enviado a una prisión panóptica, al igual que varios de sus compañeros de andanzas en los baños públicos. Hans, un gay judío que había sido confinado a un campo de concentración, será encerrado en la misma celda que un asesino homofóbico y drogadicto, Viktor (Georg Friedrich), hombre taciturno del que con el tiempo se volverá amigo. En la cárcel Hans se encontrará con su pareja y con otros hombres que comparten su deseo, pero también recibirá el odio de los intolerantes y la represión de los guardias. Cuando Viktor descubre el número de serie del campo de concentración tatuado en el brazo de Hans, el convicto se ofrecerá a realizarse un tatuaje que lo tape, lo que iniciará una complicidad y una amistad entre ambos parias sociales que se extenderá a lo largo de los años, ya que Viktor tiene una larga condena por asesinato y Hans regresará a la cárcel una y otra vez debido a la severidad de la aplicación de párrafo 175 en la Alemania Federal. Cuando finalmente la norma sea revisada en 1969 Hans no sabrá qué hacer con su libertad y tendrá una revelación dentro de un antro homosexual.
Gran Libertad traza una historia sobre la discriminación a partir de la relación entre los dos protagonistas que a lo largo de sus vidas entablan una amistad a su pesar, logrando una empatía que parecía imposible al principio. Tras una larga convivencia, Viktor le confesará a su compañero de encierro por qué ha sido encarcelado, mientras Hans buscará diversas formas ingeniosas para comunicarse y encontrarse con sus amantes, Oskar (Thomas Prenn), su novio en la década del cincuenta, y Leo (Anton von Lucke), un joven profesor a principios de los sesenta, dos hombres también encerrados por la misma razón.
Las vidas de Hans y Viktor son existencias destruidas por la locura de la guerra y la persecución política. Ambos son víctimas castigadas por sus impulsos, el deseo y la adicción, una combinación de la que ambos protagonistas no pueden escapar, como personajes de alguna trama de Jean Genet o William Burroughs. Ni Hans ni Viktor pueden ceñirse a las normas sociales aceptadas y por ello son encarcelados y sus cuerpos disciplinados y convertidos en cuerpos aceptables para la moral conservadora de la época, castigo que aparece cada vez que se desvían del canon que se les impone desde el Estado.
El guión de Sebastian Meise junto a Thomas Reider, su colaborador en el documental Outing (2012) y en el largometraje Aún Vivos (Stillleben, 2011), traza un recorrido por la vida de estos dos hombres castigados por mostrar el más mínimo grado de empatía ante el sufrimiento del prójimo. Rogowski realiza una labor brillante componiendo a un personaje complejo, un romántico inocente y un antisocial, que por momentos parece un experto en los encuentros casuales, pero también un completo amateur que se deja llevar por sus impulsos hasta ser atrapado en los peores momentos. Meine trabaja con gran sensibilidad sobre sus protagonistas y sobre una trama compleja y difícil de abordar, con un resultado sutil y conmovedor.
El realizador construye una película sobre los sinuosos caminos de la libertad, que siempre anida en el interior de los seres humanos y sale a la superficie en los momentos de mayor represión, en los lugares más terribles y en las circunstancias más apremiantes. Gran Libertad es así un film que combina romanticismo e inocencia con brutalidad, situaciones que conviven en la cárcel inextricablemente, un lugar como cualquier otro, donde pequeños destellos de felicidad anidan escondidos en medio del horror cotidiano para aquellos que buscan la libertad y se atreven a vivir intensamente.
Gran Libertad (Große Freiheit, Alemania/ Austria, 2021)
Dirección: Sebastian Meise. Guión: Sebastian Meise y Thomas Reider. Elenco: Franz Rogowski, Georg Friedrich, Anton von Lucke, Thomas Prenn, Thomas Stecher, Alfred Hartung, Thomas Wehling, Mex Schlüpfer, Fabian Stumm, Joachim Schönfeld. Producción: Benny Drechsel, Sabine Moser y Oliver Neumann. Duración: 116 minutos.