Primer Festival de Cine Ruso en Argentina

Una muestra alternativa

Por Martín Chiavarino

De la mano de la productora internacional Renacimiento Ruso llega a la Argentina el Primer Festival de Cine Ruso en nuestro país. La muestra se llevará a cabo del 21 al 27 de noviembre en Cinepolis Recoleta y en la Casa de Rusia, el centro cultural ruso oficial de Buenos Aires. La premisa del festival es difundir el nuevo cine y la cultura rusa contemporánea, ofreciendo un panorama cinematográfico que será presentado por los integrantes de cada uno de los films, ya sean realizadores, actores y/ o productores, que asistirán a las funciones para debatir con los espectadores.

 

El evento cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Federación Rusa, la Embajada de Rusia en Argentina y el Centro Ruso de Ciencia y Cultura en Buenos Aires (“Casa de Rusia”), que este año cumple su 40 aniversario de trabajo continuo en nuestro país.

 

El Festival de Cine Ruso en Argentina se enmarca en la proliferación de este tipo de eventos para la difusión del cine alternativo o “no hollywoodense” en diversos países. La muestra, que ya se realiza en Australia desde el año 2012, en Nueva Zelanda desde 2014 y en Armenia desde 2016, también tendrá como epicentro a Uruguay y Paraguay este año.

 

La programación estará compuesta por Entrenador (Trener, 2018), de Danila Kozlovsky; Bolshoi (Bolshoy, 2017) y Odessa (2019), de Valeiy Todorovsky; Dylda (2019), de Kantemir Balagov; Vamos a Divorciarnos (Another Woman, 2019), de Anna Parmas; Más Arriba del Cielo (Vyshe Neba, 2019), de Oksana Karas; Toro (Byk, 2019), de Boris Akopov; Muchacho Ruso (Malchik Russkiy, 2019), de Alexander Zolotukhin; Arritmia (Aritmiya, 2017), de Boris Khlebnikov; Lanzamientos (Podbrosy, 2018), de Ivan Tverdovsky; Proyecto (Chenovik, 2018), de Serguei Mokritsky; Decisión: Eliminación (2019), de Alexander Aravin; y la animación Fixies: Gran Secreto (Fiksiki: Bolshoy Sekret, 2017), de Vasiko Bedoshvili.

 

El festival constituye un gran evento para los amantes del cine ruso que disfrutaron de la cinematografía de directores como Sergei Eisenstein, Dziga Vertov, Andrei Tarvokski, Nikita Mikhalkov, Alexandr Sokurov y muchos otros que marcaron la historia del séptimo arte contemporáneo, para reencontrarse con el presente de un cine hoy lejano para el público latinoamericano.

 

Bolshoi (Bolshoy, 2017), de Valeriy Todorovskiy:

 

El film de Valeriy Todorovskiy narra la historia de una aguerrida competencia entre dos bailarinas de la escuela de ballet del Gran Teatro Bolshoi de Moscú, en Rusia. Ambas mujeres crecen juntas y aprenden a bailar en un relato que las sigue durante su niñez, adolescencia y juventud, intercalando historias de las tres etapas en su vida. Mientras que Yulka (Margarita Simonova) es una niña y joven rebelde de las clases bajas, Karina (Anna Isaeva) es una jovencita de clase alta obsesionada con convertirse en la mejor bailarina. Si para Yulka el baile representa la única posibilidad de escapar de la pobreza y de la miseria que asola a su familia, para Karina convertirse en la mejor bailarina es una meta por la que está dispuesta a sacrificar su vida personal. Ambas competirán arduamente por el rol de Aurora en el ballet de La Bella Durmiente, de Piotr Tchaikovsky, en la obra de graduación del Gran Teatro, lo que a la postre definirá quien llegará a lo más alto de la escena rusa de ballet. Bolshoi (Bolshoy, 2017) intercala secuencias de las distintas etapas del crecimiento y el entrenamiento de las jóvenes, su relación con sus docentes, sus mentores y con los otros bailarines en un film propenso a los primeros planos. El descubrimiento del amor y de la amistad se mezcla con la competencia y la exigencia en un duro y sacrificado proceso de aprendizaje que implica tesón y compromiso. La película de Todorovskiy remite indudablemente a The Red Shoes (1948), el clásico del género de Michael Powell y Emeric Pressburger, pero el realizador ruso le imprime al film la severa idiosincrasia local y resalta sutilmente sin mencionarlas las contradicciones heredadas de la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). El desempeño de todo el elenco es maravilloso, destacándose la increíble actuación de Alisa Freyndlikh, actriz de más de ochenta años en un papel a su altura como una directora de la escuela de ballet con pérdidas de memoria y un agudo sentido del arte que se convierte en educadora, consejera y amiga de Yulka. El film también se destaca por la actuación de la experimentada Valentina Telichkina, Margarita Simonova y Anna Isaeva, bailarinas en la vida real al igual que Ekaterina Samuilina, que interpreta a Yulka de niña. Con esta decisión de utilizar bailarines reales en lugar de actores Todorovskiy logra una gran frescura para un film con una buena historia sobre la rivalidad entre amigas y los caminos de la gloria que expresa cabalmente el amor de los rusos por el ballet y la gran tradición que han construido alrededor de las emblemáticas obras clásicas.