Haz que Regrese (Bring Her Back)

Una resurrección a toda costa

Por Emiliano Fernández

Una de las sorpresas más agradables del terror indie de los últimos años fue Háblame (Talk to Me, 2022), ópera prima de los hermanos gemelos Danny y Michael Philippou, un dúo australiano de youtubers que se hicieron conocidos en el mundillo anglosajón gracias a un canal orientado al horror cómico extremo, RackaRacka (2013-2018), donde efectivamente pulieron su manejo de las cámaras y al que con el tiempo abandonaron por la miseria que YouTube les pagaba en relación al movimiento de visitantes que generaban. Con ganas de sacar más dinero y saltar de lleno a la ficción tradicional, los señores se aparecieron con Háblame, una interesante reformulación de ese terror sobrenatural omnipresente en el Siglo XXI basada en la paciencia, el desarrollo de personajes, los practical effects y el viejo y querido maquillaje, unos cuantos golpes de efecto y una protagonista reconvertida en una fuerza destructiva involuntaria, aquella Mia (Sophie Wilde), muchacha que era manipulada por fantasmas luego de una sesión espiritista tácita alrededor de una mano embalsamada que mostraba un alma errante al azar al decir “háblame” para después garantizar la posesión del palurdo de turno cuando éste confirmaba su voluntad con “te dejo entrar”. La película pensaba diversos tópicos como la abulia en la juventud, la cultura audiovisual banal de hoy en día, unas familias que se autodestruyen o canibalizan (con una ayudita o empujón del exterior social, por supuesto), el voyeurismo morboso posmoderno, el mediocre trasfondo moral o hasta humano a secas del nuevo milenio y una cobardía patética que en el relato se mezclaba con la depresión, la ingenuidad, la soberbia y el control por parte de los espectros.

 

Coqueteando con un slasher de anclaje etéreo en sintonía con aquella Destino Final (Final Destination, 2000), cliché de James Wong, que nunca explotaba al cien por ciento porque el enfoque sobre el ecosistema de los espíritus, las maldiciones y los posesos era de tipo masoquista más que sádico, negando de paso el interés por antonomasia del terror clásico mainstream, Háblame en este sentido funcionaba como una semblanza del burgués que se percibe víctima y que de tanta autoindulgencia termina siendo insufrible y alejando a todos a su alrededor, precisamente como esa Mia que en la esperada segunda realización de los Philippou, Haz que Regrese (Bring Her Back, 2025), le pasa la antorcha a su equivalente, Laura (Sally Hawkins), madre que viene de perder a su hija semi ciega, Cathy (Mischa Heywood), porque se ahogó en la piscina del hogar al igual que Mia padecía el suicidio de su progenitora, Rhea (Alexandria Steffensen), mediante una sobredosis de somníferos. Sin embargo los protagonistas en términos estrictos son los hermanastros Andy (Billy Barratt) y Piper (Sora Wong), el primero un adolescente y la segunda una nena de rasgos asiáticos y también con una discapacidad visual que sólo le permite percibir luminosidad y formas, una dupla que se queda sin su padre, Phil (Stephen Phillips), cuando fallece al resbalarse en la ducha y así son puestos por una asistente social, Wendy (Sally-Anne Upton), al cuidado de la mencionada Laura, una psicóloga/ consejera estatal de oscuras intenciones que vive con un niño adoptado que supuestamente no habla desde el óbito de Cathy, Oliver (Jonah Wren Phillips), engendro casi pelado y con ojos saltones que suele molestar al gatito de la casa.

 

Si antes el trasfondo irónico/ paródico social pasaba por la tendencia de los adolescentes de Háblame a filmar con sus teléfonos celulares prácticamente todo lo que ocurría en pantalla, ahora tenemos a esa Laura que trabajó durante dos décadas con Wendy, de hecho ayudando a los necesitados, y que resulta estar obsesionada con sustituir a Cathy con Piper mediante una ceremonia de resurrección un tanto mucho enrevesada que copia de unos antiguos VHS que grabaron los integrantes de una semi secta, en este sentido la posesión del film previo, sustentada en Mia viendo a los espectros y respetando sus órdenes por andar jugando con la mano maldita, en esta oportunidad muta en una faena de brujería/ satanismo centrada en la pérdida del ser querido, como se nos informa desde el mismo prólogo con el rodaje de los VHS y después a través de las “excentricidades” de Laura, como un perro embalsamado, su alegría fingida, el círculo blanco en torno a la casa, eso de arrojarle su orina a Andy durante la noche o la naturalización del comportamiento lúgubre de Oliver, detalle que corrobora el personaje de Barratt porque el purrete en realidad se llama Connor Bird y fue secuestrado por esta madre adoptiva que para colmo tiene al cadáver de su hija en el freezer del hogar. Los hermanos, asimismo, retoman otros recursos y otras temáticas como la incomodidad, el humor políticamente incorrecto, los rituales, la parentela fragmentada/ destruida, el influjo freak ochentoso, la manipulación más masoquista que sádica y otra protagonista odiosa que se debate entre la necrofilia de impronta lírica de Edgar Allan Poe y su homóloga bastante más prosaica de aquel W.W. Jacobs modelo La Pata del Mono (The Monkey’s Paw, 1902).

 

El guión de Danny y su colaborador de Háblame, Bill Hinzman, puede resultar previsible, sentimentaloide y demasiado melancólico pero lo compensa exprimiendo con inteligencia la premisa del reemplazo de la niña muerta mediante esa ceremonia que explican los VHS de manera minuciosa, primero copiando el fallecimiento de antaño (Laura debería ahogar a Piper), a posteriori consumiendo el cuerpo anterior (Oliver fue poseído por un demonio antropófago que todo lo muerde y por ello debería comer a Cathy) y finalmente “purgando el alma” en una flamante anatomía (el ser diabólico debe vomitar dentro del nuevo cadáver, resucitándolo). Si antes teníamos las alucinaciones infernales/ lovecraftianas de Mia y las dolorosas autogolpizas de uno de sus amigos, Riley (Joe Bird), hoy nos topamos con un Oliver/ Connor hambriento de cosillas varias sin vida que mastica un cuchillo, una mesa, a sí mismo y por supuesto a la mocosa no vidente de Laura, amén de una hilarante trompada nocturna de esta última a Piper para demonizar a Andy aprovechando el prejuicio comunal contra todos los varones, planteo que convierte a la odisea en antifeminista al denunciar los chanchullos de las mujeres cuando pretenden victimizarse con mentiras o volcar la batalla hacia su favor. Con otro maravilloso desarrollo de personajes, un gran manejo del suspenso y estupendas actuaciones de Barratt, Wong, Phillips y una Hawkins sarcástica que en su faceta bondadosa recuerda lo hecho en La Felicidad Trae Suerte (Happy-Go-Lucky, 2008), de su querido Mike Leigh, Haz que Regrese, cual espiral existencial, pasa de la ausencia de escrúpulos a la culpa y de un duelo mal llevado a un anhelo de resurrección a toda costa…

 

Haz que Regrese (Bring Her Back, Australia, 2025)

Dirección: Danny Philippou y Michael Philippou. Guión: Danny Philippou y Bill Hinzman. Elenco: Billy Barratt, Sally Hawkins, Jonah Wren Phillips, Sora Wong, Stephen Phillips, Sally-Anne Upton, Mischa Heywood, Kathryn Adams, Brian Godfrey, Olga Miller. Producción: Kristina Ceyton y Samantha Jennings. Duración: 104 minutos.

Puntaje: 7