La Semilla de la Bruja, de Margaret Atwood

Una tormenta perfecta

Por Martín Chiavarino

Tras la trágica muerte de su esposa e hija, Félix Phillips, un prestigioso director de teatro canadiense, se sumerge en la puesta en escena de La Tempestad, una de las obras más importantes del escritor inglés William Shakespeare. Pero la obra es suspendida y Félix es despedido de su cargo por Tony, su socio y administrador del festival de turno, con la complicidad del Ministro de Cultura, Sal O’Nally, en una jugada del propio Tony para reemplazarlo y lanzarse a la arena política. Abatido, Félix se recluye en una cabaña alejada y se adentra en una profunda depresión por haber perdido su propósito en la vida. Enfrentado a sus demonios internos y a alucinaciones que lo mantienen ensimismado, encuentra una oportunidad de recuperar lo perdido en la posibilidad de enseñar teatro a los presos del Instituto Correccional Fletcher, lo que lo conduce nuevamente hacia Shakespeare y hacia La Tempestad en un ajuste de cuentas con aquellos que lo marginaron dentro del aclamado Festival de Makeshiweg.

 

Esta es la trama de La Semilla de la Bruja (Hag-Seed, 2016), la última novela publicada por la escritora canadiense Margaret Atwood, conocida mundialmente por su obra El Cuento de la Criada (The Handmaid’s Tale, 1985). Aquí el teatro se convierte en punto de partida no sólo para la redención y la transformación, sino también para el descubrimiento de las posibilidades del teatro como una fuerza mimética capaz de reconstruir la realidad, reformularla y de paso urdir y consumar venganzas a la usanza shakespeariana.

 

Para el protagonista, Félix, la obra representa aquello que ha perdido, su exilio forzado, la tragedia que lo consume, y la representación es la posibilidad de recuperar a su hija, Miranda, y encontrar nuevamente un eje para sanarse a través del teatro y Shakespeare, su gran norte. La Tempestad le permite canalizar sus alucinaciones, reparar los daños y crear un espacio donde expresarse mediante la energía teatral, generando una catarsis que le permita exorcizar sus demonios a partir de la representación y demostrando la función terapéutica del teatro.

 

Atwood busca en La Semilla de la Bruja, título que remite al personaje de Calibán, representar desde un humanismo artístico las contradicciones de la sociedad a través de la riqueza de La Tempestad de Shakespeare, para generar un encuentro entre políticos y presos como una alegoría sobre el choque de dos mundos inconciliables pero unidos por la falta de escrúpulos. Mientras que los condenados cumplen su castigo por sus crímenes, los políticos pretenden salirse con la suya manipulando la opinión pública para su propio beneficio, una actividad no muy alejada del crimen organizado. En la novela cada uno de los personajes realiza un proceso de cierre de una etapa que lo llevó al lugar donde se encuentra a través de la obra de Shakespeare, lo que les permite -al igual que la isla a Prospero, Calibán y compañía- reflejar un lugar muy personal que se corresponde con un espacio interior. En una gran alegoría sobre el sistema carcelario y los intereses políticos, Atwood aboga por la reinserción social, el arte como herramienta para mejorar y las obras clásicas como miradas universales sobre los problemas del presente para comprenderlo y superarlo con el objetivo de no repetir los errores.

 

La novela fue traducida al español por Miguel Temprano García para la editorial Lumen y es parte del proyecto de la editorial The Hogarth Press para actualizar la obra de William Shakespeare a las vicisitudes de la literatura y la cultura actual a través de las adaptaciones de escritores de renombre como Jeanette Winterson, Howard Jacobson, Anne Tyler, Jo Nesbø, Tracy Chevalier, Edward St. Aubyn y Gillian Flynn. Margaret Atwood cierra el libro con agradecimientos en los que se exponen las fuentes que la inspiraron e influyeron sobre esta particular reformulación de La Tempestad que atraerá a todos los lectores de Atwood hacia una nueva travesía literaria de la autora de Alias Grace (1996).

 

La Semilla de la Bruja, de Margaret Atwood, Lumen, 2018.