El Amateur: Operación Venganza (The Amateur)

Unas ejecuciones tediosas

Por Emiliano Fernández

Al cine actual de género le cuesta muchísimo construir propuestas con un núcleo narrativo auténtico, valioso, sólido o siquiera verosímil porque le tiene pánico a la falta de público, lo que lleva a productores y artistas en general a recurrir compulsivamente a fórmulas que ya han sido muy trabajadas en el pasado y con las que no saben bien qué hacer, lo que genera una situación incómoda ya que el espectador percibe tanto la desesperación por satisfacer al mayor espectro posible como la impericia en lo referido a utilizar premisas harto quemadas o quizás entrañables aunque necesitadas de gente con algo de talento a cuestas. Tomemos por ejemplo un rubro que suele derivar en productos muy distintos, los relatos de venganza, gremio con el que el mainstream de otras épocas amasó obras más que atendibles porque conseguía unificar la artificialidad pomposa criminal con cierta verdad de índole dramática que justificaba el asunto más allá de la espectacularidad, porque de hecho toda la senda de desquite adquiere sentido o una mínima razón de ser si se logran balancear el interés de la trama, o su pretexto emocional, y el interés de las “postas” o puntos intermedios del periplo hasta llegar al máximo responsable del óbito o indignidad de turno, un esquema tracción a un némesis que simbolice peligro y a un puñado de secuencias en esta misma línea retórica.

 

El Amateur: Operación Venganza (The Amateur, 2025), segundo largometraje del director televisivo británico James Hawes luego de la correcta y poco más Lazos de Vida (One Life, 2023), biopic alrededor del “Oskar Schindler inglés”, Nicholas Winton (Johnny Flynn y Anthony Hopkins), quien ayudó a salvar a miles de mocosos durante la Segunda Guerra Mundial, constituye un compendio de casi todo lo que está mal en la gran industria -y en muchos sentidos en la pequeña también- del cine de hoy en día, aquí en especial una trama profundamente delirante, una serie de escenas de acción deslucidas, un metraje inflado sin ninguna justificación, un trasfondo narrativo vinculado a Jason Bourne (Matt Damon) y esos thrillers de revancha que en el Siglo XXI ha venido entregando Liam Neeson, por lo menos desde que mutase en súper estrella de acción gracias a Búsqueda Implacable (Taken, 2008), de Pierre Morel, y finalmente un protagonista de idiosincrasia nerd que hace todavía más inverosímil desde el vamos toda la aventura en pos de vengar la muerte de su esposa, hablamos de ese Charles Heller en la piel de un Rami Malek aquí también productor que sigue perdido a escala profesional desde que brillase en Bohemian Rhapsody (2018), aquel film de Bryan Singer y Dexter Fletcher sobre Freddie Mercury y su querida banda, Queen.

 

La realización es otra de esas remakes que sienten culpa de serlo y por ello se venden como una segunda adaptación de la misma novela de fondo, en este caso la homónima de 1981 del estadounidense Robert Littell que precisamente ya había sido llevada a la gran pantalla por el realizador británico Charles Jarrott en el mismo año de la publicación del libro y con John Savage en el rol de Malek, epopeya canadiense mediocre pero con una personalidad propia que en El Amateur: Operación Venganza es imposible hallar. Lo gracioso del asunto es que le encargaron la traslación a los guionistas Gary Spinelli y Ken Nolan, dos supuestos especialistas en odiseas agitadas porque entre ambos acumulan La Caída del Halcón Negro (Black Hawk Down, 2001), de Ridley Scott, Barry Seal: Sólo en América (American Made, 2017), de Doug Liman, y Sólo los Valientes (Only the Brave, 2017), de Joseph Kosinski, e incluso el segundo, Nolan, ya había adaptado otro trabajo de Littell para una miniserie bastante potable de TNT, La Compañía (The Company, 2007), detalle que no nos salva de la payasada del criptógrafo de la CIA, Heller, chantajeando a sus superiores corruptos/ maquiavélicos para que lo entrenen como asesino y así empezar a ejecutar en Europa a los artífices del óbito de su pareja, Sarah (Rachel Brosnahan), en un supuesto ataque terrorista.

 

Hawes y sus guionistas llenan el relato de secundarios que resultan tan intercambiables o anodinos como el adalid de la justicia, hablamos de un “ayudante” misterioso, Inquilino (Caitríona Balfe), un mentor en el arte de romper cabezas con presunto disimulo, Robert Henderson (Laurence Fishburne ya está viejo para estas cosas), una directora de la CIA ignorante de lo que ocurre delante de sus narices, Samantha O’Brien (Julianne Nicholson), un par de villanos de alto rango en la propia agencia que gustan de las operaciones políticas de falsa bandera y las raudas masacres de inocentes, Alex Moore (Holt McCallany) y Caleb Horowitz (Danny Sapani), y desde ya un verdugo en las sombras que aparece recién en el último acto, Horst Schiller (Michael Stuhlbarg), y que insólitamente Heller hace arrestar luego de asesinar sin piedad a todos sus cómplices, típica “lavada de cara” moral risible de Hollywood para recordarnos que Charles es un vigilante de buen corazón y las instituciones del capitalismo aún son confiables. Demasiado tediosa y con una única ejecución realmente atractiva, la de Mishka Blazhic (Marc Rissmann) en la piscina en las alturas de Madrid, el film sorprende por el poco amor invertido en una trama que con algo de garra o inventiva o desparpajo hubiese trepado hacia la acción ochentosa kitsch o esa visceralidad de los 70…

 

El Amateur: Operación Venganza (The Amateur, Estados Unidos, 2025)

Dirección: James Hawes. Guión: Ken Nolan y Gary Spinelli. Elenco: Rami Malek, Laurence Fishburne, Michael Stuhlbarg, Holt McCallany, Caitríona Balfe, Julianne Nicholson, Danny Sapani, Rachel Brosnahan, Marc Rissmann, Jon Bernthal. Producción: Rami Malek, Dan Wilson, Hutch Parker y Joel B. Michaels. Duración: 123 minutos.

Puntaje: 2