Pieza por Pieza (Piece by Piece, 2024), de Morgan Neville, es una película extraña por dos razones, primero la idea de fondo de combinar documental y recreaciones ficcionales desde una animación basada en los bloques de construcción y los juguetes de la compañía danesa Lego, de hecho reproduciendo la amalgama de CGI y stop motion de La Gran Aventura Lego (The Lego Movie, 2014), de Phil Lord y Christopher Miller, y sus clones/ secuelas, y segundo la misma figura retratada, Pharrell Williams, movida que en esencia equivale a un suicidio comercial porque el film no tiene un destinatario preexistente -algo fundamental en el campo de los documentales y muchísimo más en el mainstream ficcional de presupuestos millonarios de hoy en día- ya que el público ignorante en general vincula al músico sólo con su hit planetario edulcorado, Happy (2013), single de su segundo álbum solista, Girl (2014), y de la banda sonora de Mi Villano Favorito 2 (Despicable Me 2, 2013), de Chris Renaud y Pierre Coffin, mientras que los melómanos de larga data, en cambio, saben de sobra que el susodicho lleva por lo menos una década entregando poco y nada memorable en los terrenos hermanados del hip hop, el soul, el funk, el pop, el rhythm and blues y el rock, ya sea en su faceta de megaproductor para terceros o como artista en primera persona.
Aquí vuela por los aires la algarabía bobalicona permanente de La Gran Aventura Lego y sus coloridos derivados, léase Lego Batman: La Película (The Lego Batman Movie, 2017), de Chris McKay, Lego Ninjago: La Película (The Lego Ninjago Movie, 2017), de Charlie Bean, Paul Fisher y Bob Logan, y La Gran Aventura Lego 2 (The Lego Movie 2: The Second Part, 2019), de Mike Mitchell, e incluso de otros productos de posicionamiento de marca a nivel cinematográfico cínico/ infantiloide/ posmoderno como Barbie (2023), de Greta Gerwig, y Super Mario Bros.: La Película (The Super Mario Bros. Movie, 2023), epopeya asimismo olvidable de Aaron Horvath, Michael Jelenic, Pierre Leduc y Fabien Polack. Neville privilegia un tono narrativo sosegado que combina escenas musicales surrealistas, la típica autoindulgencia de las estrellas del mundo del espectáculo, algunos instantes jocosos, las cabezas parlantes del documental expositivo y mucha melancolía con respecto al tiempo pasado, en pantalla encapsulado en secuencias que se mueven entre lo nostálgico simpático y el tedio por el abuso de las alucinaciones alrededor de la sinestesia, la percepción trastocada que padece el protagonista desde su infancia y que lo lleva a “ver sonidos”, tal el título del tercer disco de su banda rockera N.E.R.D., Seeing Sounds (2008).
La realización cuenta con buenas intenciones, en esencia presentándonos una fábula de “muchacho humilde que muta en millonario por su talento y después se estrella contra su propio ego y contra los parásitos lambiscones del mainstream musical estadounidense”, sin embargo queda atrapada en los mismos exactos problemas de la muy errática trayectoria de Williams, materia prima para la trama, hablamos de un disco realmente brillante, In Search of… (2002), armado junto a sus dos compañeros en N.E.R.D., Chad Hugo y Shay Haley, y de una retahíla de trabajos desparejos que a la larga resultaron frustrantes, desde sus placas solistas, Girl e In My Mind (2006), hasta aquel compilado con The Neptunes, el dúo con Hugo en calidad de productores, Clones (2003), y los demás álbumes de N.E.R.D., el citado Seeing Sounds más Fly or Die (2004), Nothing (2010) y No One Ever Really Dies (2017), todos con dos o tres canciones magníficas que terminaban enterradas bajo una andanada de composiciones anodinas tendientes a exacerbar los “obstáculos” de Pharrell, en especial sus letras paupérrimas y sus intentos lastimosos en pos de edificar una imagen sexy de cotillón o acercarse vocalmente a sus ídolos de la adolescencia como esos Aretha Franklin, Michael Jackson y Stevie Wonder, glorioso trío homenajeado de manera directa en Pieza por Pieza.
Neville, por cierto todo un especialista en documentales musicales ya que analizó o retrató el derrotero de gente variopinta como Keith Richards, Jack Clement, Carole King, Iggy and the Stooges, Johnny Cash, U2, Yo-Yo Ma, James Taylor y Mark Ronson, amén de trabajos adicionales sobre Steve Martin, Fred Rogers, Orson Welles, Anthony Bourdain, Bill Gates, Mike Veeck y los debates de 1968 entre los intelectuales Gore Vidal y William F. Buckley, hoy por suerte mantiene la voz original de todos los entrevistados y no cae en la hagiografía patética símil Reagan (2024), película propagandista, impresentable e involuntariamente graciosa de Sean McNamara, aunque tampoco logra conducir su enfoque semi experimental hacia un buen puerto artístico como sí lo había conseguido, por ejemplo, Beastie Boys Story (2020), aquel documental teatral sobre los héroes del rap neoyorquino registrado en vivo por el inquieto Spike Jonze. Williams reconoce que se vendió al mainstream plutócrata más descerebrado y fue un arrogante y un mediocre durante años y años, no obstante al mismo tiempo continúa con sus vicios de antaño porque en Pieza por Pieza relega a Hugo a un rol muy secundario, no habla de su proceso creativo, limita también la importancia profesional de N.E.R.D., nos aburre con su espiritualidad new age de manual de autoayuda, nada dice sobre las múltiples polémicas alrededor de Blurred Lines (2013), de Robin Thicke, o los motivos detrás de la separación de The Neptunes en este mismo 2024 -proceso legal de por medio- y por sobre todas las cosas no consigue enmascarar el hecho de que su vida y su carrera resultan demasiado lineales y rutinarias al punto de que la gesta biográfica animada en su conjunto tiene problemas serios para justificar su existencia, por más que el “artificio Lego” de fondo esté relativamente bien utilizado en términos de aprovechamiento visual y discursivo. La película no resulta desastrosa pero genera cansancio por la pobreza del melodrama en pantalla y su triste vacuidad ideológica, en este sentido los salvavidas no los encontramos en la pirotecnia sensorial fetichizada sino en temazos como Rock Star (2002) y Spaz (2008), de N.E.R.D., Rump Shaker (1992), de Wreckx-n-Effect, Superthug (1998), de N.O.R.E., Drop It Like It’s Hot (2004), de Snoop Dogg, Hella Good (2002), canción de No Doubt, I Just Wanna Love U (Give It 2 Me) (2000), de Jay-Z, Get Lucky (2013), de Daft Punk, y Alright (2015), de Kendrick Lamar, pruebas suficientes de su condición de profeta del hip hop progresivo y/ o futurista de la primera década del Siglo XXI junto con Missy Elliott, Timbaland, Kanye West y Outkast, ese recordado dúo de André 3000 y Big Boi…
Pieza por Pieza (Piece by Piece, Estados Unidos/ Dinamarca, 2024)
Dirección: Morgan Neville. Guión: Morgan Neville, Jason Zeldes, Aaron Wickenden y Óscar Vázquez. Elenco: Pharrell Williams, Snoop Dogg, Jay-Z, Kendrick Lamar, Gwen Stefani, Timbaland, Justin Timberlake, Daft Punk, Busta Rhymes, N.O.R.E. Producción: Morgan Neville, Pharrell Williams, Joshua Wexler, Mimi Valdés, Caitrin Rogers y Nicholas Cooper. Duración: 93 minutos.