Profesión Peligro (The Fall Guy)

Volando el set en pedazos

Por Martín Chiavarino

En uno de sus documentales más recordados, Capitalismo: Una Historia de Amor (Capitalism: A Love Story, 2009), Michael Moore señalaba cómo las mentes más agudas de Estados Unidos de la época decidían trabajar para las corporaciones financieras de Wall Street en lugar de en profesiones que le aporten algo a la sociedad. Como nota al pie de este argumento se podría agregar que las mentes más brillantes de nuestra generación ya no trabajan en el cine y Profesión Peligro (The Fall Guy, 2024), de David Leitch, es una clara prueba de esta premisa.

 

Desde su debut con Atomic Blonde (2017), Leitch no ha parado de entregar películas de acción deudoras de lo peor del cine de Michael Bay y Guy Ritchie, como las descerebradas Deadpool 2 (2018), Fast & Furious Presents: Hobbs & Shaw (2019) y Bullet Train (2022). La acción sin sustrato con guiones que parecen no importar, repletos de fisuras y dominados por la vertiginosidad boba y las estrellas en su narcisismo más convencional, constituye la única protagonista de un dispositivo cuyo solo propósito es ocultar todas las falencias de obras sin sentido alguno que justifican la violencia por la violencia misma.

 

En Profesión Peligro, Colt Seavers (Ryan Gosling), un doble de riesgo de una mega estrella del cine de acción, Tom Ryder (Aaron Taylor-Johnson), se ve envuelto en una trama macabra al regresar a los sets tras un accidente en una filmación para reconquistar a su novia, Jody Moreno (Emily Blunt), una ayudante de cámara que está dirigiendo su primer film, un desastre de acción y ciencia ficción semejante a una mixtura de las últimas obras de Zack Snyder, las hermanas Wachowski y la saga de Rápido y Furioso. El protagonista hace malabares para intentar explicar las razones por las que desapareció de la vida de Jody después del accidente que sufrió en el set de la última película protagonizada por Ryder, mientras intenta reconquistarla y ayudar a la productora del film, Gail Meyer (Hannah Waddingham), a encontrar a Ryder, que ha desaparecido hace unos días tras una fiesta descontrolada en su habitación de hotel en Sídney, donde se filma Metalstorm, el absurdo film dirigido por Jody.

 

La trama revela un accidente que la productora y su actor estrella quieren ocultar y una trampa en la que Colt cae inocentemente mientras las escenas de acción se apilan junto a los innumerables dispositivos cómicos producto de confusiones, elementos inesperados, malentendidos y violencia hueca. Muchas de las secuencias no tienen ningún sentido, como la pelea de Iggy Star (Teresa Palmer), la novia de Ryder y coprotagonista de la película, con Colt en la habitación de hotel del desaparecido actor, o el desenlace mismo, un cúmulo de pavadas que incluye un homenaje a División Miami (Miami Vice, 1984-1989), serie donde Colt debutó como doble de riesgo, lo que tampoco cuadra con la edad del protagonista.

 

El guión de Drew Pearce, basado en la serie homónima de la ABC transmitida entre 1981 y 1986, protagonizada por Lee Majors y creada por Glen A. Larson, es desastroso y el gran culpable junto a la dirección de Leitch de todos los problemas de la película, hablamos de una historia endeble, giros ridículos y la introducción de personajes intrascendentes y de canciones que no cuadran del todo con la propuesta para compensar los huecos del relato.

 

Para que la falta de una historia mínimamente coherente quede a un costado uno de los mecanismos que Leitch utiliza es la incorporación de distintos temas legendarios del rock, como en este caso I Was Made for Lovin’ You, de Kiss, o Thunderstruck, de AC/DC, mezclados con éxitos de Phil Collins, Against All Odds (Take a Look at Me Now), y Taylor Swift, All Too Well, que aquí funcionan más como distracciones que como parte integral de la película.

 

Si bien el film posee un excelente montaje y actuaciones acordes a la mediocre propuesta, que propone solo gags y acción sin ninguna historia, todo parece insertado con poca naturalidad y mucho artificio. Lo que podría haber sido una parodia de las películas de acción del Hollywood actual se convierte en otro homenaje de Leitch a la retromanía y al vértigo y la comedia vacía porque estamos en un loop constante de intrascendencia capaz de ser vendido en cualquier formato. Profesión Peligro, de hecho, más que cine es un producto empaquetado para ser consumido por masas que buscan un breve interregno de distracción en sus vidas, que quieren y pueden pagar la experiencia en cuatro dimensiones, 4D, que vino a rescatar al alicaído 3D que parecía que venía a salvar el cine, o quizás pretenden algún contenido para pasar el tiempo en las plataformas sin tener que pensar demasiado.

 

Para colmo de males, Leitch y Pearce no se contentan con entretener. En su devaneo entre la acción y el humor pretender dar una moraleja, bastante cínica por supuesto y también en plan de burlarse de las películas que dejan lecciones sobre la vida, pero finalmente ofreciendo como máxima una enseñanza sobre el bien y el mal, el entretenimiento, las masas, el amor, la pasión por el trabajo y todo lo demás que hace a la existencia humana.

 

El realizador juega aquí al borde del ridículo al igual que en todas sus obras y siempre cae en una exacerbación de ese dispositivo, haciendo que sea imposible tomarse en serio cualquier propuesta suya. Profesión Peligro no es la excepción y la parodia que intenta lograr parece más un homenaje a esa forma de hacer cine sin decir absolutamente nada que una sátira sobre la filmación de una odisea en la máquina de hacer obras vacías de la industria cinematográfica contemporánea.

 

Profesión Peligro (The Fall Guy, Estados Unidos/ Australia/ Canadá, 2024)

Dirección: David Leitch. Guión: Drew Pearce. Elenco: Ryan Gosling, Emily Blunt, Aaron Taylor-Johnson, Hannah Waddingham, Teresa Palmer, Stephanie Hsu, Winston Duke, Ben Knight, Adam Dunn, Zara Michales. Producción: David Leitch, Ryan Gosling y Kelly McCormick. Duración: 126 minutos.

Puntaje: 4