The Rental

Voyeurismo predatorio

Por Emiliano Fernández

A corto y mediano plazo el terror siempre termina imponiéndose como uno de los géneros más vitales porque incluso en un contexto cinematográfico como el contemporáneo, en el que la uniformización y la mediocridad suelen dominar a escala global, la comarca de los gritos termina situándose en una mucho mejor posición simbólica que el resto de los géneros debido al hecho de que no necesita de presupuestos inflados ni de grandes estrellas y porque los fans que lo consumen rankean en punta entre los cinéfilos más devotos y hambrientos de realizaciones nuevas, a contrapelo de prácticamente todo el público de hoy en día y esa horrible sincronización marketinera en la que el grueso de los espectadores ven muy poco y buscan exactamente lo mismo todo el tiempo. Teniendo presente lo anterior y la relativa facilidad con la que los cineastas pueden encarar sus obras, las óperas primas resultan fundamentales porque abren la puerta al surgimiento de un nuevo autor que quiebre los latiguillos de la época dentro del rubro en cuestión, hoy sin duda volcados a lo sobrenatural, las maldiciones y los fantasmas vengativos que pretenden acoplarse a la filosofía de “gore cero” del mainstream para atraer a los adolescentes. Así las cosas, de vez en cuando nos topamos con una propuesta admirable como The Rental (2020), debut como realizador del hasta ahora casi siempre actor Dave Franco, que sin deslumbrar desde una hipotética vanguardia consigue darle una mínima vuelta de tuerca a los formatos trabajados y destacarse por una eficacia atrapante digna de los mejores exponentes de nuestros días.

 

El guión del hermano de James Franco, coescrito junto a ese verdadero veterano del indie estadounidense llamado Joe Swanberg, ofrece una mixtura formal un tanto extraña ya que la acción comienza en lo que podríamos definir como el terreno del drama burgués de vínculos oxidados y sutilmente hipócritas para luego dar paso a una cruza entre Hotel sin Salida (Vacancy, 2007), de Nimród Antal, y Los Extraños (The Strangers, 2008), de Bryan Bertino, sin duda dos de las películas más interesantes del género de la primera década del nuevo milenio. Franco, quien definitivamente debe haber tomado como ejemplo negativo/ positivo a la errática carrera como director de su hermano, por cierto plagada de propuestas calamitosas y una rutilante joya que -no casualmente- fue coprotagonizada por Dave, The Disaster Artist (2017), aquí consigue una insólita proeza porque si bien el film reproduce el esquema de tantos thrillers de nuestros días, léase una primera mitad de apuntalamiento de personajes y una segunda parte en la que va in crescendo el nerviosismo, el entramado narrativo en verdad logra sacarle el jugo a este planteo retórico por antonomasia del horror de la mano del viejo arte -hoy prácticamente perdido, considerando la catarata de bodrios con la que nos inundan desde todas las orillas del planeta- de edificar protagonistas interesantes y con los pies sobre la tierra, subrayando que el armazón general puede ser el mismo pero el talento del responsable máximo hace que el verosímil se sostenga, la tensión duela en serio en los huesos y la banalidad y los estereotipos vacuos brillen por su ausencia.

 

En esencia la trama se centra en un fin de semana que comparten dos parejas en una casona que alquilan en la playa: por un lado tenemos a Charlie (Dan Stevens) y su esposa Michelle (Alison Brie) y por el otro al hermano del primero, Josh (Jeremy Allen White), y su novia Mina (Sheila Vand), quien es además socia/ colega de Charlie dentro del marco de una clase media cuentapropista y profesional sin demasiados detalles contextuales. De Josh sí conocemos su pasado de boca de su hermano, quien remarca ante Michelle que es un conductor de Lyft -aplicación norteamericana similar a Uber- y que fue expulsado de la universidad por golpear a un hombre hasta casi matarlo, detalle que asimismo lo llevó a la cárcel por un tiempo. Mientras que su esposa cumple el rol de una especie de burguesa aburrida estándar, Charlie compensa la “chispa” que le falta a su vida vía el vínculo que posee con Mina, una mujer muy inteligente y para nada anodina que definitivamente ama a Josh aunque también pasa más tiempo con su compañero de trabajo. La escapada turística de turno se empaña desde el vamos por el anfitrión que les toca, un tal Taylor (Toby Huss) que resulta ser un lelo racista que desaprueba la ascendencia árabe de Mina, apellidada Mohamadi, y que aparentemente plantó cámaras ocultas en las dos duchas de la casa para registrar el desfile de cuerpos desnudos, algo que descubre la mujer y que se vuelve muy trágico porque de seguro grabaron un encuentro sexual entre ella y Charlie -ambos bastante drogados y sucumbiendo a su evidente atracción- mientras sus parejas estaban dormidas.

 

La figura acechante y tétrica de turno, un hombre con una máscara de anciano y un martillo con el que revienta a sus presas, entra en la ecuación a partir del momento en que Josh muele a golpes a Taylor cuando Mina le estaba recriminando lo que creía que era su fetiche voyeurista, detalle que el hombre dice desconocer porque jamás plantó una cámara en la propiedad para espiar a sus huéspedes. Franco evita la estupidez y latiguillos de las fiestas pueriles eternas o las muertes adicionales de secundarios porque apuesta a la dinámica de secretos compartidos entre estos treintañeros y a la amenaza que se cierne sobre sus cabezas y tiende a empeorar el fariseísmo de fondo, con Charlie y Mina sintiendo culpa por el affaire y un miedo enorme a ser descubiertos, debacle que implicaría no sólo la separación romántica sino el quiebre de la -de por sí- tambaleante familia que conforman los dos hombres. Huss, White y Brie -esta última la esposa del director- están muy bien pero los que sobresalen son Vand, la genia de Una Chica Regresa Sola a Casa de Noche (A Girl Walks Home Alone at Night, 2014) y We the Animals (2018), y un Dan Stevens que cada día trabaja mejor, hablamos del señor de The Guest (2014) y Apóstol (Apostle, 2018). The Rental juega en simultáneo con la paranoia del domicilio violentado, con la mugre que allí podría hallar el depredador circunstancial y con los temores que despierta una tecnología de vigilancia miniaturizada que destruye la privacidad y nos deja muy cerca de un cine snuff donde la cacería humana se inicia desde el interior de la morada y sus mentiras piadosas…

 

The Rental (Estados Unidos, 2020)

Dirección: Dave Franco. Guión: Dave Franco y Joe Swanberg. Elenco: Dan Stevens, Sheila Vand, Jeremy Allen White, Alison Brie, Toby Huss, Connie Wellman, Anthony Molinari, Amity Bacon, Chase Barker, Madison McCabe. Producción: Dave Franco, Joe Swanberg, Christopher Storer, Ben Stillman, Teddy Schwarzman y Elizabeth Haggard. Duración: 88 minutos.

Puntaje: 7